historia

La Asociación Civil está situada en la ciudad de Longchamps, perteneciente al Partido de Almirante Brown en la provincia de Buenos Aires, está ubicada a 40 km de Capital Federal. Corresponde al segundo cordón del conurbano Bonaerense.

La ciudad tiene una población de aproximadamente 80 mil habitantes, entre los barrios: Los Álamos, Los Altos, Don Luis, Villa Amancay, Villa París, Barrio La Carmen, Los Frutales, Rayo de Sol, Barrio Palumbo, Sakura, Barrio la Esperanza, Amutum, Barrio Municipal.

El espíritu desde el cual se lleva adelante la vieja, es la Declaración de Derechos del Niño y Adolescente.

La Vieja del Andén es una asociación civil que acompaña chicos que diariamente ven vulnerados sus derechos. Derechos que “garantiza” La Constitución Argentina. Se apuesta al ejercicio efectivo de estos derechos más que a su defensa.

Pero no sólo es eso, también es una Idea. Una idea que nació en 1993 y que, como nuestros chicos, fue creciendo.

Fue una idea y muchas ganas. Ganas de acompañar a los chicos en la soledad de los ándenes, en el invierno de sus ojos tristes y en el verano de sus sonrisas sinceras. Cuando comenzó  se invito a pibes que paraban en los andenes o en las inmediaciones de las estaciones del Ex Ferrocarril Roca. La excusa era compartir un espacio en donde los chicos podían volver a ser chicos a través del juego y del abrazo fraterno. En esa época no había, prácticamente, nenas en las calles, por eso se impuso el partido de fútbol como ritual de cada sábado en el campito baldío que existe al lado de las vías de la estación Longchamps.  Las actividades principales eran fútbol y algún juego de mesa, momentos que produjeron tempranas desconfianzas que rápidamente se volvían risas cómplices. Una vez afianzado el grupo de operadores y de chicos se vio en la necesidad de tener un nombre que los identifique.
El nombre se eligió por unanimidad, reconociendo a la abuela Rosa, que por esas épocas vivía debajo del anden de la estación y se acercaba, cada sábado, a compartir con los chicos la comida que ella  pedía en la feria.   Hoy, quince años después seguimos acá, resistiendo, en el mismo baldío de entonces; que ahora tiene otra cara, pero es el mismo, con la satisfacción de seguir y con algo de frustración también, por no tener un espacio físico que cobije tantas caras sucias y algunas certezas, esas que gritan la enorme desigualdad social que día a día padecen los chicos y sus familias.

Hoy en La Vieja somos alrededor de una decena de operadores y  cuarenta niñ@s junto a sus familias.

Nuestra actividad principal tiene lugar los días  sábados donde  desarrollamos tareas lúdicas, recreativas y escolares. Compartimos un refuerzo alimenticio,  espacios de creación colectiva y  de discusión donde aspiramos a que el niñ@ asuma una posición crítica con respecto al medio que lo rodea, a la sociedad en su conjunto y a “La Vieja” en particular. Mediante estas charlas nos asumimos semejantes intentando dar participación a todo el que tenga algo para decir.

Durante la semana visitamos a los chicos y sus familias en el barrio intentando generar lazos de solidaridad entre ellos (ya que muchos viven en el mismo barrio a metros de distancia) y procurando la participación de organizaciones barriales (clubes, iglesias, escuelas, comedores comunitarios, referentes políticos locales, etc.) con el fin de involucrar de manera activa a la comunidad en el cuidado y desarrollo de sus chicos, que es lo mismo que decir en el cuidado y desarrollo de nuestro futuro.

Participamos de encuentros con otras organizaciones para discutir políticas comunes tendientes a la participación efectiva de la comunidad en eventos o fechas reivindicativas tratando de llevar a la práctica la premisa de que no hay salida individual posible de este sistema, por eso nos juntamos para intentar enfrentar juntos situaciones de vulnerabilidad y de injusticia que se viven día a día en el barrio.

5 comentarios Add your own

  • 1. Florencia Bassi  |  6 febrero 2010 en 8:45 AM

    La historia de cómo surgió todo es muy linda y conmovedora, y lo más lindo es que hasta el día de hoy siga funcionando con tanta energía, ojalá se pueda terminar cuanto antes el espacio que se necesita por razones obvias y que sea cada vez más la gente que toma conciencia de la importancia de ayudar.De mí parte estoy dispuesta a hacerlo, colaborando con entusiasmo y predisposición para lo que pueda ser útil.

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  • 2. neruda.gabriel  |  30 noviembre 2010 en 12:10 AM

    La propuesta esta buenisima. lo se xq yo fui uno de los pibes de la vieja.aunque esas cosas no c olvidan como los operadores dl 93 deben recordar al Charly. ahora con 29 años les cuento a mis hijos del dibu, carlitos el guille y el gato gaston mi rival en nuestros arcos de buzos y ladrillos en los q jugabamos al futbol. y de que hay buena gente todavia. en fin pasanme la direccion asi los paso a visitar. una frase de las mejores ” la noche se hace demasiado larga con un guaymallen de cena.dl charly un grande q nunca c olvido q un dia fue un pibe

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  • 3. marcela  |  21 febrero 2011 en 5:50 AM

    hola me llamo marcela,soy estudiante de trabajo social me gustaria visitarlos si es posible y ayudar con lo que pueda con el trabajo que realizan gracias

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  • 4. CLAUDIA  |  2 enero 2012 en 2:17 AM

    los felicito muy buena idea sigan yo estoy re lejos si estuviera mas cerca me engancharia con udes me encanta lo que hacen es lo que me gusta. besos a todos los chicos y chicas de una amiga virtual claudia.y un besito a cada uno con un abrazo fuerte fuerte.

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  • 5. nicolas  |  10 mayo 2013 en 2:35 AM

    Me llamo Nicolás, hoy de 48 años, recuerdo cuando era un niño de 5/6 años, y vivìa en una casa quinta en Av Espora y Av Berlín, conocí a la abuela Rosa. Ella por aquellos años, iva al restaurant que tenía mis padres, en la mencionada dirección a pedir comida, comida que se le daba gustosamente.
    Siempre, cuando ella se retiraba, pasaba enfrente de mi casa, que en esos momentos tenía una libutrina; nos hablaba a mi hermana y a mi.
    Puedo recordar que era una buena mujer, y nosostros les deciamos la Abuela Chapapá. A veces cuando tenía algún juguete, nos los regalaba, y nosotros gustosos lo aceptamos con mucho cariño.
    Bueno, este es un recuerdo y testimonio de la abuela Rosa; una persona que aunque vivìa en la pobreza, era millonaria por su bondad y buen corazon..

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