Archive for diciembre, 2014

La otra pelea por la tierra

Una familia de pequeños productores agropecuarios en el partido de Almirante Brown denunció que fue desalojada por la policía. Las organizaciones sociales advierten que los conflictos por tierras están llegando a las zonas periurbanas.
Por Darío Aranda

Héctor Velázquez y Ana Kener viven hace 35 años junto a sus cuatro hijos en Ministro Rivadavia.

Más de cincuenta policías, golpes a adultos y niños, matanza de animales y una topadora que destruyó una vivienda. Sucedió en el partido bonaerense de Almirante Brown y la víctima fue una familia de pequeños productores agropecuarios, que siembra, cría animales y sufrió tres represiones en dos meses para que abandone la tierra donde vive y trabaja desde hace décadas. Las organizaciones sociales denuncian que la especulación inmobiliaria avanza sobre los productores periurbanos y apuntan a la complicidad judicial y política. La familia acampa en la calle, frente a la tranquera, a la espera de volver a su chacra. Policías de civil, en autos sin patente, los presionan para que abandonen su tierra.

A sólo cinco minutos de la estación de trenes de Longchamps (sur del Gran Buenos Aires), se termina el asfalto y se abre un camino ancho de tierra, árboles a ambos lados y campo. Una tranquera con una bandera blanca y letras negras: “La tierra para quien la trabaja”. Sobre el alambrado, una chapa vieja que hace de cartel y grafica la situación: “Defendemos el derecho a vivir, producir y criar a nuestros hijos en el campo”. En la vereda, dos casillas improvisadas, de madera y lonas. “Estamos resistiendo. No nos dejan entrar a nuestro campo, pero no nos vamos a ir, tenemos derechos”, advierte Héctor Velázquez, sesenta años, sombrero de ala ancha.

Velázquez y Ana Kener viven hace 35 años junto a sus cuatro hijos en Ministro Rivadavia, partido de Almirante Brown. Trabajan ocho hectáreas en las que obtienen alimento para la familia y comercializan excedentes. Huerta, árboles frutales, chanchos, ovejas y gallinas.

El 21 de octubre a las 8 llegaron hasta el lugar cincuenta policías. Muchos de civil y en autos sin patente. Golpearon a Velázquez, lo tiraron al piso. Boca abajo, lo esposaron y le pisaron la espalda durante media hora. También golpearon a su hija de 16 años. Lo arrastraron cincuenta metros hasta la calle y lo llevaron preso.

Los efectivos destruyeron los corrales, mataron animales y, con una topadora, destruyeron por completo la vivienda familiar. Aún se observan los escombros de las tres habitaciones, el baño y lo que era un amplio comedor. “No mostraron orden de desalojo y nunca nos notificaron que había una causa judicial ni nada”, explica Velázquez.

El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) y el Frente Agrario Evita acompañan a los productores de Ministro Rivadavia. “Fue todo irregular. No hubo posibilidad de defensa, nunca fueron notificados y la violencia fue terrible”, explicó Lucio Guichet, del Frente Agrario Evita.

El 27 de noviembre se repitió la represión. Policías de civil, autos sin patente y golpes para mujeres y niños. Y la municipalidad envió una topadora para intentar sacarlos del costado del camino por “entorpecer el tránsito”. El 2 de diciembre, cuando la familia reingresó al predio para alimentar a los animales, sobrevino otra represión. Arrastraron del pelo a Ana Kener y también a sus hijas adolescentes. Incluso maltrataron a sus nietos (de 4 y 8 años). Detuvieron al matrimonio y a un integrante del MNCI.

Antes del primer desalojo, la familia tenía cien chanchos, 300 gallinas y 40 ovejas. Muchos murieron cuando los efectivos derribaron los corrales y otros durante la primera semana de desalojo, porque el juzgado no permitía que ingresaran a alimentar y dar agua a los animales. “No nos queda casi nada. Estamos en la ruina”, denuncia Velázquez.

El viernes 12 de diciembre se realizó un festival solidario en la estación de Longchamps. La consigna fue “Basta de especulación inmobiliaria, por la función social de la tierra”. La familia Velázquez y el MNCI coinciden en lo llamativo de la rapidez judicial y en la enorme violencia policial para hacerse del predio. En el último mes se dieron tres casos de supuestos abogados que reclaman campos en la misma zona rural de Almirante Brown. La chacra de Velázquez está a cien metros del Aeroclub Longchamps, un lugar señalado con potencial para turismo rural y urbanístico (barrios cerrados).

La parcela de ocho hectáreas en disputa forma parte de un predio mayor, de cincuenta hectáreas, reclamada por la empresa constructora Colombi, de Quilmes, contratista de obra pública de municipios del conurbano bonaerense. Nunca tuvo presencia en el predio en disputa. Y vendió recientemente el inmueble (con familias dentro) a Joaquín Somoza, que tampoco nunca se había hecho presente en el lugar.

En cambio, la familia Velázquez habita el lugar desde 1979, hizo mejoras y tiene derechos: el Código Civil contempla el derecho veinteañal (quien vivió y cuidó la tierra por dos décadas tiene derechos adquiridos). Velázquez, que nunca había sido detenido, tiene ahora dos causas judiciales. Una por “usurpación” y otra por “resistencia a la autoridad y amenazas”. Tomó intervención la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires e intervienen el fiscal Sebastián Bisquert (UFI 19 de Lomas de Zamora) y las juezas Laura Ninni (Juzgado de Garantías VI) y Rosa María Caram (Juzgado Civil y Comercial V).

“Acá hay algo político atrás”, repite Velázquez, sentado en la vereda de su chacra. Sólo puede ingresar al campo para alimentar a los pocos animales que sobrevivieron. Adentro del predio se observa un auto con dos policías de civil. Cada doce horas se hacen relevos. Suelen transitar autos sin patente. Velázquez avisa que no les teme, que su familia volverá a trabajar esa chacra: “Si no volvemos a la tierra, morimos”.

24 diciembre 2014 at 6:19 PM Deja un comentario

Otra muerte por aborto (publicado hoy en Página12 diario)

Opinión

Otra muerte por aborto

Por Mónica Menini *
Laura Veroni tenía 27 años y cuatro hijos de 12, 8, 6 y 4 años, trabajaba en la Cooperativa Evita XXI del programa Ellas Hacen. Denunció varias veces a su pareja por violencia familiar. El domingo por la mañana llegó al Hospital Público Materno Infantil sintiéndose muy mal. Según los médicos, la joven estaba con mucha fiebre y no podían bajarle la temperatura. Luego descubrieron que presentaba septicemia. Fue entonces cuando Laura contó que le había pagado a una señora para abortar. El miércoles 17 de diciembre, Laura falleció.

En el año 2011 después de la muerte por aborto clandestino de una niña de 13 años, el ministro de Salud de la provincia de Salta dijo que de enero a septiembre habían tratado 1608 abortos en la Maternidad de Salta, de los cuales 499 habían sido de extrema gravedad. Después de ese dato, que parece que se le escapó al ministro, nunca más tuvimos datos sobre aborto en Salta, están cerrados con siete llaves. Ni pedidos de informes de legisladores, contesta el ministerio.

Por si a alguien se le ocurre decir o pensar “por qué no se cuidó antes de abortar”, empecemos por decir que la violencia crónica en la pareja además de ser física y psicológica, económica, financiera, también es sexual.

Por si a alguien se le ocurre decir o pensar “para qué tienen tantos hijos, será para cobrar las asignaciones”, empecemos por decir que Laura tuvo su primer hijo a los 15 años y fue una más de las adolescentes que en Salta nunca tuvieron educación sexual integral. Aunque sí tuvo seguro educación religiosa, aunque haya concurrido a una escuela pública (porque en Salta es ley lo que es inconstitucional). Digamos que en el año 2013 el embarazo en la adolescencia, según las cifras oficiales, subió de 17 a 22 por ciento.

Por si a alguien se le ocurre decir o pensar que “esta mujer estaba en contra de la vida”, empecemos por decir que quienes siguen sosteniendo la hipocresía del aborto clandestino son los que están a favor de la muerte, no es verdad que están a favor de la vida, porque Laura… está muerta y sus hijos, su madre, sus compañeras de la cooperativa la querían viva, tenía mucho por hacer, mucho amor por dar a sus hijitos, mucha vida por delante.

Ni una muerta más por aborto en Argentina. La legalización del aborto es una deuda de la democracia para con los derechos humanos de las mujeres. Como señala el lema de la Campaña por el Derecho al Aborto legal, seguro y gratuito: “Educación sexual integral para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

* Abogada, especialista en Género y Políticas Públicas Flacso. Miembro de Católicas por el Derecho a Decidir y de la Campaña por el aborto legal, seguro y gratuito.

19 diciembre 2014 at 10:58 PM Deja un comentario

La política es otra cosa (edit. Revista Sudestada)

Han transformado a la política en eso. Eso, banal, absurdo, falaz. Ese show de caretas que transmite la televisión en vivo. No es de extrañar, dirán algunos, ante un fenómeno de alcance global: candidatos inventados por grandes medios, discusiones ausentes, ideas huecas, apenas los bordes de una cáscara. No sorprende, es la verdad, en el caso de los partidos tradicionales de la derecha (aun los travestidos, los indefinidos, los desideologizados que hoy cambian siglas), que siempre tienen más para ocultar que para mostrar. Por eso desarrollan este juego de apellidos que van y vienen, personajes que un día defienden con ardor su trinchera y a la semana nomás, se cruzan de vereda y repudian con el mismo énfasis todo aquello que representaban. No sorprende tampoco en el caso del partido gobernante, que dibuja candidatos cortados por la misma tijera, esos que se acomodan con flexibilidad a la lógica de un aparato que exige continuidad a cualquier precio, aun al precio de subordinarse a las exigencias del discurso del adversario, a tal punto de no diferenciarse en nada del rival de turno. Ahí quedan en el aire sectores que no entienden por qué los que legitiman la burocracia sindical, la mafia policial, la extorsión patronal, hoy tengan que aparecer en sus banderas, y que haya que practicar la gimnasia de la hipocresía para no perder soldados por el camino.

Lo extraño, en todo caso, es el presente de la izquierda tradicional. Ahí tienen su prensa orgánica, lista y armada para la batalla… contra sus aliados. La unidad como artificio a la hora de imprimir boletas; el resto del tiempo la confrontación es la constante, la animosidad en cada página de los medios construidos con tanto esfuerzo de mucha militancia anónima. Como si la lógica frentista representara el mal menor, esa incómoda necesidad que impide confluir en nada, más allá de la avidez por juntar los votos. Divididos en la acción, aprovechando cualquier debilidad del aliado para desnudar sus limitaciones, pero juntos por conveniencia en las boletas. También llama la atención la tozudez de la llamada izquierda independiente en persistir en el error de la fragmentación, en no terminar de comprender la necesidad histórica de una mirada amplia y una estrategia unitaria, que vaya más allá de sumar uno o dos por ciento a la hora del recuento. En este sector también, la mirada estrecha y el sectarismo conspiran contra valiosos intentos por construir, de cara a la gente, una alternativa real, de izquierda y socialista que intervenga en la política con un papel protagónico, que permita ir puliendo las distancias entre aliados para transformarlos en compañeros de un mismo camino. La política no es la rosca para acomodar una ficha propia antes que la ajena, no es la maniobra astuta para llegar primero y ganar posiciones, no es resignar las ideas en virtud de un proyecto lo más diluido posible en términos ideológicos para “no dejar afuera a nadie”. La política es otra cosa, y el tema electoral es apenas un relieve; apenas un episodio más que puede aprovecharse para confrontar ideas y ponerlas en cuestión frente a la realidad, pero que de ningún modo determina la historia que cada fuerza política construya de cara al futuro

12 diciembre 2014 at 6:48 PM Deja un comentario

Los mil pedazos del niño del Agote

Por Claudia Silva

(APe).- Estaba alojado en el Instituto Luis Agote, a disposición del Tribunal Oral de Menores N°1, institución que había ordenado al instituto cuidados especiales para el adolescente por encontrarse éste en alto estado de vulnerabilidad. Su psiquis, desde muy niño pedía alimento, sostenimiento, ternura. Su familia no pudo. Las instituciones del Estado, lo abandonaron. Nadie quiso abrigarlo, y cuando el abrigo falta, la psiquis suele partirse en mil pedazos.

El instituto Agote, dependiente de la Secretaría Nacional de Niñez Adolescencia y Familia de la Nación decidió que la mejor forma de garantizar al adolescente esos “cuidados especiales” era encerrarlo en una celda de aislamiento.

Todos los que trabajamos con niños vulnerados en sus derechos, solemos preguntarnos qué sucederá con sus vidas cuando algunos de ellos comienzan a rozarse con el sistema penal juvenil. Y solemos enojarnos cuando son derivados a las residencias “educativas”, al instituto San Martín, Roca o Agote. Porque sabemos que son depósitos de niños que no tienen siquiera un dispositivo terapéutico que pueda trabajar con él su historia, ni mucho menos un proceso en el que se pueda trabajar con él o con ella hacia la construcción de un proyecto de vida distinto, una derivación apropiada, deseada y acordada. Sana.

En ocasiones he tenido la posibilidad de crear esos espacios dentro de los institutos, sin que los institutos lo supieran – porque de otro modo resultaría imposible -, y al trabajar con los niños, al haber creado un vínculo basado en la confianza, al construir con ellos un espacio donde medie la palabra, los pibes hablan.

Dentro de los que aún llamados “institutos de menores” o “residencias educativas”, la Secretaría de Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, sostenga a personal dependiente de la institución policial, resulta ser nefasto para los niños. Un día, en esos encuentros dentro de estas instituciones, el niño refirió: Ves el cana que está ahí? Bueno, vos sabés bien que acá no se puede fumar nada, no? Bueno… éste si le das la guita o le hacés “algún favorcito” hasta te lo enciende. En otra ocasión, otro niño expresó: me tengo que portar bien, porque o te cagan a palos o te encierran en “el buzón”.

Cabe aclarar nuevamente, y para que no quede ni una duda, que estas instituciones dependen de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, creadas para abrigar y no para punir. Instituciones que deban – de deber – pensar a nuestras niñeces como vulneradas históricamente por todos los adultos que deberían haberlas protegido.

Enojo, hartazgo, angustia, ira, indignación. Ante el desapego, ante la desidia. Ante el asesinato. Porque el adolescente alojado en el Instituto Agote dentro de una celada de aislamiento tuvo que ser trasladado al hospital con el 80% de su cuerpo quemado. Porque murió horas después. Porque el colchón que tenía en la celda de aislamiento no era ignífugo. Porque tenía un encendedor o fósforos para encender el fuego. Porque no tenía NUNCA que haber entrado al Instituto Agote. Porque su psiquis pedía a gritos que lo miren, que lo escuchen, que lo abriguen.

En cambio encontró la muerte. Una muerte terrible. Encerrado, en soledad. Y sin una mísera mirada.

“(…) Niño, sueño, descalzo y sin sol, veo tu luna y alguna canción,

tal vez pueda abrazarte (…) Va a ser un paraíso, donde no existe el tiempo,

quizás pueda esperarte, te hago risas en el cuerpo, en tu voz, todo ese rato,

el otoño murió, adiós luz, adiós luz, adiós luz…” (Niño, El Pintor a la Luna)

10 diciembre 2014 at 5:45 PM Deja un comentario


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