Archive for agosto, 2014

Villa 20: la vieja costumbre de matar adolescentes

Villa 20: la vieja costumbre de matar adolescentes

Sebastián Hacher – Cosecha Roja.-

La versión oficial es la siguiente: el jueves 7 de agosto robaron un Volkswagen Surán en Barracas. El auto apareció una hora más tarde en la entrada de Villa 20, en Lugano, con cuatro adolescentes arriba. La policía dice que hubo un enfrentamiento con miembros de la división robos y hurtos. Los sobrevivientes, que fue una masacre. Cerca de las nueve de la noche se escucharon frenadas y una balacera en el cruce de Fonrouge y Barros Paso. Los vecinos –en voz baja, pidiendo anonimato- dicen que el coche estaba abandonado con la llave puesta. Que el que lo había robado lo abandonó a entrada la villa y que un pibe se subió a bardear con sus amigos. Que lo manejó durante cien metros y descubrió que un auto con policías de civil estaba detrás de él. Que fue el primero en intentar escapar. Que la policía lo corrió a balazos y le dieron cuatro veces. Que sobrevivió porque le abrieron la puerta de un rancho. Que mucho más tarde, cuando lo llevaron al hospital, la policía lo detuvo. Anoche le dieron el alta, aunque con tres balas adentro del cuerpo. Se llama Fabián, tiene 17 años y vino de chico desde Paraguay. Le dicen “Mahú” porque hú, en guaraní, significa negro, contó a Cosecha Roja Alejandro Moya, su padrastro.

Brian, de 19 años, murió en el asiento del acompañante. Era boliviano, le decían “Papu” y se crió junto a Fabián. “Papá, papá, le dispararon a Papu”, gritó la hija de Alejandro Moya. Fue al primero que hirieron: el tiro le entró por la cabeza y agonizó en la camioneta. La familia dice que lo mataron a corta distancia: que el que apretó el gatillo subió al asiento del conductor y disparó desde ahí. También cuenta que tardaron en encontrarlo: fueron a los centros de salud y no estaba. Cuando volvieron a Lugano, descubrieron que seguía adentro de la camioneta. “Ese es mi hijo”, dijo el papá. La policía le tapó la cabeza con la capucha. “Lo habían dejado solo ahí, no nos dejaron acercarnos”, dijo. Brian murió cerca de las 10 de la mañana del día siguiente, en el Hospital Piñero.

Jonathan tenía 17 años, iba al colegio secundario Homero Manzi en Pompeya y pintaba murales. Rosa, la hermana, contó a Cosecha Roja que había ido a comprar pollo con la cuñada. Le dijo “perá, que saludo a los chicos”, caminó 50 metros hasta el lavadero y se quedó con los pibes. Después se subió a la camioneta. Hicieron cien metros y empezó la persecución que duró una cuadra. La versión de la familia es que cuando arrancó la balacera, Jonathan bajó del auto y levantó los brazos. “Acá estoy, acá estoy”, dijo. Los vecinos dicen que dos balas le rozaron la cabeza. “Se dio cuenta de que lo iban a matar y corrió”, dijo Rosa. El tercer tiro entró por la espalda y le perforó un pulmón. Murió sobre la calle Pola, buscando refugio en los pasillos de la villa. El pollo que había comprado, cuentan los testigos, quedó en el auto.En la puerta de la casa los amigos armaron un santuario y un fogón: “No vamos a salir, estamos de luto”, le dicen a Rosa cuando se asoma para darles algo para tomar.

El cuarto adolescente es el único que salió ileso: está detenido en Marcos Paz y se lo acusa de robo, resistencia a la autoridad y enfrentamiento. Cumplió 18 años hace poco. Aquella noche la mamá lo buscó por todos lados y no lo encontraba. “A mi hijo lo van a desaparecer”, cuentan que gritaba. Finalmente supo que estaba preso.“A Matías lo esposaron, lo pusieron al lado de Brian y le dijeron: ´mirá cómo se muere tu amigo´”, contó Rosa. La última noticia es que se había negado a declarar y que se descompensó cuando se enteró de que habían muerto Brian y Jonathan.

La causa está en el Juzgado de Menores 2, en manos de María Martha Halperín. Hasta el momento, los familiares de los adolescentes muertos no fueron aceptados como parte del expediente. “Hay tres cámaras en el lugar. Queremos ver esa filmación”, dijo la hermana de uno de los chicos.

La sombra del killer

La voz de alarma la dio el diario Tiempo Argentino. Los vecinos, señaló la publicación, dijeron que la noche de la balacera en la zona estaba el exsargento Rubén “Percha” Solares, a esta altura una especie de leyenda urbana. Percha supo reinar en los pasillos de Villa 20 hasta 2004, donde solía andar vestido de civil, igual que los policías que balearon a los adolescentes el 7 de agosto. Desde fines de los 90 fue un ícono de la llamada limpieza social. Se lo señala como el autor de varios fusilamientos de pibes que no encajaban en el esquema de ilegalidades y negocios que, decían los vecinos, él regenteaba. Los que siguen sus pasos desde hace más de una década opinan que es poco probable que el exsargento haya estado en Villa 20 aquel jueves. Lo que perdura es el estilo.

En febrero de 2002 los familiares de Daniel Barbosa y Marcelo Acosta, ambos de 17 años de edad, denunciaron que Percha estaba detrás de asesinato de ambos. Según denunció la madre de Daniel, el entonces sargento ya había amenazado a los chicos. Los cadáveres –uno con un tiro en un ojo, el otro con una bala en una tetilla- aparecieron con una percha de madera entre sus ropas. Para la justicia se trató de un elemento sin importancia. Para los familiares, de una firma de autor. La madre de Daniel quiso aportar cuatro testigos que escucharon que los chicos imploraban por su vida. La justicia envió a una agente de la Policía Federal a hacer inteligencia. Nadie, luego de esa visita, quiso declarar.

Algo similar pasó con Gabriel Omar “Pipi” Álvarez, de 21 años, vecino de Villa 20. Apareció con un tiro en cada brazo y otro en la cabeza. La familia señaló a Percha como el verdugo. A los curas del barrio les quedó grabada una imagen: el sargento de la Federal apareció en el entierro con actitud desafiante. Los párrocos tuvieron que intervenir para evitar una nueva masacre. Ningún testigo se animó a declarar.

En todos los casos, los familiares describen situaciones similares: regenteo de robos en la zona por parte de la brigada, hostigamiento cuando los jóvenes rompían la disciplina policial, fusilamientos sumarios y escenas del crimen fraguadas.

La única que logró llevarlo ante la justicia fue Evarista del Valle Vera, la madre de Lucas Roldán, un limpiavidrios asesinado en Lugano en marzo de 2003. Lucas era casi ciego. Lo encontraron al volante de un auto, con un arma y un kilo de cocaína debajo del asiento. Lo habían matado de cuatro tiros. La versión policial era inverosímil: dijeron que Lucas disparaba mientras manejaba y que la actuación policial había sido heroica. Las declaraciones de Pecha y sus compañeros se contradijeron entre sí. Los peritos llegaron al lugar varias horas después de la muerte de Lucas, que además de no saber manejar estaba borracho. Evarista logró llevarlos a juicio primero en 2008 y luego en 2013. Al que apretó el gatillo le dieron catorce años. A Percha, tres por encubrimiento agravado.

El método y el territorio

El 8 de julio de 2009 mataron a Kiki Lezcano, de 17 años y a Ezequiel Blanco, de 25. Kiki era adicto al paco y había tenido problemas con un policía apodado “El Indio”, al que mucho señalaban como el sucesor de Percha en la Brigada. En Febrero de 2009, el Indio fue a casa de Kiki y le dijo a la madre. “Cuídelo a su hijo. Le puede pasar algo malo”. Un mes después, policías de civil lo molieron a golpes. Lo rescataron las vecinas del barrio. Dos semanas más tarde apareció en un pasillo con el rostro desfigurado. El 25 de Abril de 2009, Angélica presentó una denuncia por resguardo de persona en el juzgado de Menores Nro 5.

El 7 de Julio, el Indio y otro policía de civil lo volvieron a interceptar.

-Una vez te salvaste- le dijeron- dos no.

El día después lo mataron junto a Ezequiel Blanco. La versión oficial es que quisieron robarle la camioneta al agente de la Policía Federal Daniel Santiago Veyga y que el policía se defendió a tiros. Alguien filmó la agonía de los dos adolescentes y le hizo llegar el video a la familia. En la imagen se ve a Ezequiel muerto, con dos tiros en el entrecejo. Kiki todavía respira. El camarógrafo rie. “Hacé arrancar la camioneta, putito”, dice. Un rato más tarde agrega: “Llamemos a una ambulancia, por las dudas”.

El policía que hizo los disparos declaró por escrito y fue absuelto enseguida. El cadáver de Ezequiel Blanco fue identificado por la policía el 13 de Julio, pero su familia no fue notificada. Los cuerpos fueron encontrados recién dos meses más tarde, el 14 de setiembre.

Las similitudes con los casos que se le atribuyen a Percha y con la balacera del jueves pasado abundan y no necesitan mayor ilustración. No significa –aunque es materia de investigación- que él haya estado ahí de cuerpo presente. El exsargento dejó de patrullar Villa 20 cuando su historia obtuvo cierta repercusión mediática en 2004. En 2006 le abrieron un sumario por el crimen del limpiavidrios y a principios de 2010 lo pasaron a retiro. Tiene diabetes y quienes lo vieron en el último juicio lo notaron demacrado. Si su fantasma sigue rondando los pasillos de Villa 20 es porque los métodos que aplicó siguen vigentes y encuentran terreno fértil.

El 11 de agosto, cuatro días después de la última balacera, la ley 1770 cumplió nueve años. La norma obliga al gobierno porteño a urbanizar Villa 20. Nunca se cumplió. Parte del terreno destinado a la construcción de viviendas era un cementerio de autos. Desde marzo, allí se erige el barrio Papa Francisco: una toma que por la que fue detenido el puntero macrista Marcelo Chancalay. La ocupación tiene nueve hectáreas. Parte del reparto de lotes se definió a tiros. Sus pasillos angostos son el caldo de cultivo para que los salieris de Percha sigan jalando el gatillo.

Colaboró: Julia Muriel Dominzain

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25 agosto 2014 at 6:24 PM Deja un comentario

Diez años después

Diez años después

Por Claudia Rafael

(APe).- Diez largos años. Ese es el tiempo de la justicia para los olvidados de la tierra. Una década después, cuando ya la memoria es patrimonio casi exclusivo de quienes los quisieron se fijó la fecha para que, dentro de un año, los culpables de la masacre de Quilmes respondan por tanta muerte. El 10 de agosto de 2015 los policías Juan Pedro Soria (comisario), Basilio Vujovich (subcomisario), Pedreira, Juan Guzmán, Hugo Daniel D´Elia, Franco Gongora, y Gustavo Altamirano se sentarán en el banquillo de los acusados. Diego, Elías, Miguel y Manuel serían hombres adultos para entonces. No los dejaron. Con esa sistematicidad que suele sostener la violencia institucional, les arrebataron los días y les quemaron la vida en apenas un instante feroz.

Diego Maldonado tenía 16, como Elías Jiménez. Miguel Aranda y Manuel Figueroa habían nacido un año antes. Eran siete chicos en el calabozo uno. Otros diez, en el dos. Uno de los adolescentes pedía a los gritos ir al baño. Reclamo vano, como suele ser el de los despojados. Cuentan que rompió el candado y que se desencadenó la violencia policial. Golpes. Palos. Gritos. Baldazos de agua. Desnudez. Más gritos. Puñetazos. Perversidad. Más gritos. Una chispa. Fuego. Colchones en llamas.

“Los policías los empujaban encima de los quemados para que cayeran arriba”; un policía apodado Spray, “se subió sobre su espalda y le caminaba encima (…) caminaron sobre dos o tres de los pibes que estaban quemados (…) los pibes les gritaban que los llevaran al hospital”; “a todos los que estaban quemados les pegaban con las gomas y les preguntaban quién había prendido el fuego”; “le pidieron al policía si se podían mojar, que en el piso había agua. Entonces se arrodillaban y se mojaban el pecho contra el piso”; a algunos les “caía la piel a pedazos” a golpes de palo, cuentan los expedientes.

Ya después no fueron diecisiete sino trece. La policía se interpuso en ese camino sinuoso y oscuro que suele devorar a fuerza de paco y destrucción a los pibes de los arrabales. El Estado policial les otorgó la pena de muerte aquella noche de octubre de 2004 como parte de ese proceso de suplicio/castigo/disciplina de lo que Foucault llamó los medios del buen encauzamiento.

Fueron cuatro menos para el encierro. Cuatro pibes menos para el descarte. Cuatro adultos menos para un futuro selectivo que los lanza al mar, como a polizones del sistema. Intrusos de un territorio para pocos. Postergados por la justicia que los visibiliza diez años después. Diez años perdidos para la vida. Con cuatro chicos muertos. Sin culpables diez años después.

21 agosto 2014 at 8:17 PM Deja un comentario

Garganta villera

Garganta villera

Raúl Zibechi
La Jornada

En la vida cotidiana de los sectores populares se están produciendo cambios, a menudo imperceptibles para los medios, que incuban ciclos de protestas que recién son visualizados cuando ganan las grandes alamedas, como sucedió en junio de 2013 con las manifestaciones que sacudieron a Brasil. Se trata de mudanzas que acontecen en el periodo de latencia de los movimientos, cuando la actividad transformadora se sumerge en la cotidianeidad.

Algo así está sucediendo en el mundo villero argentino. El 26 de julio se realizó el tercer congreso de la Corriente Villera Independiente. El día anterior centenares de villeros dieron una rueda de prensa en el Obelisco, donde estuvo instalada la Carpa Villera durante 55 días en demanda de urbanización. Leyeron de forma rotativa un comunicado invitando a participar en las 10 comisiones de trabajo que sesionaron al día siguiente en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular de Buenos Aires.

Las villas son barrios autoconstruidos por trabajadores e inmigrantes del norte argentino, bolivianos, paraguayos y peruanos, que protagonizaron importantes luchas en las décadas de 1960 y 1970 y resistieron la erradicación de la dictadura militar, que los trasladaba lejos del centro de la ciudad. Sólo en la capital hay 18 villas, con unos 200 mil habitantes, y en todo el conurbano se calculan en mil villas con 2 millones, 7 por ciento de la población de la ciudad.

Según el censo de 2010, la población de las villas creció 50 por ciento en la última década, el periodo de mayor expansión de la economía, lo que indica una dinámica propia diferente a la macroeconomía. En los últimos años el movimiento villero enfrentó los intentos del gobierno derechista de la ciudad de erradicarlos, y desde los sucesos del Parque Indoamericano en 2010 (cuando miles sin techo intentaron tomar la mayor zona verde de la ciudad) iniciaron la articulación que culminó con la creación de la Corriente Villera.

El movimiento villero tiene una potente identidad, galvanizada por el asesinato del sacerdote y militante social Carlos Mugica, fundador de la parroquia Cristo Obrero de la Villa 31 de Retiro y miembro del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, acribillado por la Triple A en 1974. Para la derecha y las clases medias urbanas racistas, los villeros son “negros” que deben ser despachados por los aparatos represivos. Para los curas villeros, presentes en todas las villas de la ciudad, son sujetos de los cuales aprender, siguiendo el ejemplo de Mugica.

Aunque no jugaron un papel protagónico en el ciclo de protestas del movimiento piquetero (1997-2002), los villeros se han convertido en el principal actor urbano, desplegando iniciativas políticas, sociales, económicas y culturales de enorme trascendencia, a través de un sostenido crecimiento de la organización: comedores, clínicas de salud, espacios educativos, deportivos y culturales, y medios de comunicación que han conseguido romper el cerco de aislamiento que les imponen los de arriba.

La Corriente Villera está consiguiendo darle al movimiento una conciencia interbarrial al movilizarse y negociar sus demandas en conjunto, superando la fragmentación de cada villa. Reclaman la urbanización de los barrios, mientras han conseguido, como señala el comunicado del congreso, “convenios con el agua potable y para mejorar el tendido eléctrico, ambulancias, obras en algunos barrios y mecanismos para regular la recolección de la basura”, de la cual viven muchos de sus habitantes.

En segundo lugar, la Carpa Villera fue una plataforma que les permitió profundizar alianzas con otros movimientos, como los trabajadores del Hotel Bauen, recuperado y autogestionado, amenazado de desalojo, y por muchos otros colectivos de la ciudad. Por la carpa pasaron grupos piqueteros y de izquierda, actores y músicos, y se convirtió en un espacio de debates sobre las políticas para la ciudad.

Durante el tercer congreso, en un espacio abierto y gélido, cientos de villeros discutieron en grupos de trabajo. Destacaba, como siempre, la masiva presencia de mujeres con sus hijos y nietos, pero había también muchos jóvenes. En la ronda sobre comunicación estaban los integrantes de La Garganta Poderosa, una revista hecha en las villas que logró romper el cerco de los grandes medios.

El diálogo es increíble. Le pregunto por su nombre. “La Garganta Poderosa”. Imposible sacarlo de ahí. “La Garganta Poderosa es el nombre que tenemos todos cuando hablamos con los medios porque es la forma de evitar cualquier cooptación personalista o partidaria, porque lo que necesitamos es que crezca el colectivo”. Habla a una velocidad sideral. Empezaron hace tres años como desprendimiento de La Poderosa, una coordinación de 15 asambleas en otras tantas villas, que tienen iniciativas gastronómicas, textiles, de recolección de residuos y ahora de comunicación.

La Garganta Poderosa tiene periodicidad mensual, la hacen 45 personas, tiene 28 páginas y editan entre 12 y 22 mil ejemplares en papel couché brillante, a todo color. “Lo que hace la villa no debe ser de mala calidad, sino de la mejor, porque queremos romper el cerco”. La edición del Mundial vendió 50 mil ejemplares. Siempre con famosos en la tapa, simulando la garganta que grita y portando nombres de desaparecidos: Messi, Di María, Sabella, artistas, músicos, Evo Morales y Maradona, un incondicional de La Garganta.

Se podría hablar horas de la revista y del grupo. Identidad futbolera, pero diferente: juegan varones y mujeres, cuyos goles valen doble (“si no, nadie les pasa la pelota”), hacen asambleas antes de cada partido para definir las reglas, no hay árbitros, y “si uno que le falta la pierna quiere ser arquero, hacemos arcos más chicos”. Fanáticos del futbol, estuvieron un mes en una favela durante el Mundial y jugaron un partido con Cidade de Deus para apoyar a su gente.

“El nombre La Poderosa es por la moto del Che y Alberto Granados”, dice a modo de síntesis programática. Es la cultura rebelde, subversiva, del abajo, que se está consolidando.

20 agosto 2014 at 6:58 PM Deja un comentario

Almirante Brown: los 36 millones de pesos que no llegaron a las escuelas

Son fondos del Ejecutivo Nacional para “financiamiento educativo”. Sin embargo, el gobierno distrital los desvía a otras aéreas sin dar ningún tipo de explicación.

Por Nicolás Farache

Son numerosas las quejas de los centros de estudiantes y las cooperadoras de las escuelas con respecto al estado de los establecimientos educativos en el distrito, muchas veces se los ha visto manifestándose frente al consejo escolar, en busca de una solución que permita llevar el proceso educativo de un modo más cómodo y grato. Ante esta realidad debemos entender cuáles son los fondos reales que maneja el consejo escolar y cuáles llegan desde Nación para ser usados en las escuelas, pero que sin pasar por el consejo son usados por un ejecutivo municipal que se niega a dialogar con los organismos pertinentes para la articulación en el ámbito de la escuela pública. Autoridades de SUTEBA y de la secretaria general del círculo de docentes de Almirante Brown, fueron recibidas, el miércoles 16 de julio, por miembros del bloque de concejales del Frente para la Victoria en el Honorable Concejo Deliberante, para dialogar sobre esta situación.

Haydee Kazieczko, secretaria general de SUTEBA en Brown, se expresó al respecto: “Hemos presentado un petitorio al HCD para saber el destino del fondo de financiamiento educativo que Nación destina a Brown desde enero de 2013, $3.000.000 millones de pesos mensuales que el municipio maneja a discreción sin consultar a la comunidad docente ni a los gremios”.

La ley marca que el fondo en cuestión debe estar destinado al buen funcionamiento de la educación pública. En agosto de 2013 el HCD decreto que el 50% del fondo sería desviado a la construcción de un tercer teatro en el centro de la localidad de Adrogué. El concejal del Frente para la Victoria, Juan Fabiani, agregó al respecto: “Esto representa una clara contradicción con lo que indica la ley que rige al fondo, que claramente indica que su fin es ayudar a sostener la educación pública. Esta contradicción en el uso de los fondos se agudiza al ver que en numerosas escuelas de Brown hay carencias de todo tipo, baños en mal estado, techos rotos y problemas de electricidad, entre muchos otros”.

Silvia Savaresse, secretaria general del circulo de docentes, remarcó que “en agosto, 127 escuelas de la provincia tendrán jornada extendida, en Brown eso no va a suceder porque las condiciones no están dadas. Tenemos ocho escuelas previstas para incluir en el proyecto de jornada extendida, pero no podemos dar garantías ni en lo edilicio ni en lo que respecta al comedor”; también apuntó que “los alumnos faltan más a clases por problemas de infraestructura que por los paros, en muchos casos faltan cosas muy elementales como mesas y sillas”.

Cabe destacar que el fondo de financiamiento educativo es destinado desde Nación a provincia y esta hizo una ley para traspasarlo de modo directo a los municipios, sin pasar por los consejos escolares ni la UEGD (Unidad Educativa de Gestión Distrital). Desde el concejo escolar, la consejera del FpV, María Marta Silva, explicó que “con lo único que contamos en el consejo escolar en materia de infraestructura es el fondo compensador, son $500.000 por mes, esta cifra es seis veces menor a la del fondo, que es de $3.000.000 mensuales. En Almirante Brown, al menos necesitamos cinco jardines y cinco escuelas más, la plata del fondo podría ser destinada para cubrir esas necesidades” y agregó: “Tranquilamente, también, podríamos hacer el edificio para el profesorado N° 41, que a falta de espacio funciona en el Nacional de Adrogué”.

Este dinero sale del 6.5% del PBI que se destina a educación. El gobierno nacional ha implementado numerosos programas y planes de ayuda a la educación pública que llegan de modo directo a las escuelas. Perfectamente el fondo podría usarse para articular con el resto de las medidas de Nación. Por citar un ejemplo, de ahí llegan miles de libros a las escuelas, pero en numerosos casos no hay bibliotecas donde ponerlos y los libros terminan arruinándose.

El caudal de dinero que representa el fondo sería sumamente significativo, entendiendo que un jardín de infantes cuesta $ 1.500.000, es decir, la mitad de lo que se recibe de dicho fondo por mes. Si este dinero se usara del modo correcto, es decir, en articulación con el consejo escolar y la UEGD, lo que sucedería es una verdadera transformación en la infraestructura de la educación pública.

7 agosto 2014 at 7:55 PM Deja un comentario

El 40% de los chicos considera “normal” forzar a sus novias a tener relaciones

El informe, que indaga en las causas de los noviazgos violentos, muestra que el 85% de las chicas consideran algo grave una amenaza de golpe durante una discusión de pareja. Entre los varones, esta percepción baja al 72 por ciento.

Consultados por una encuestadora, los jóvenes que mantienen un noviazgo dicen deplorar la violencia física contra sus parejas. Sin embargo, un 40% de los varones consideró “normal” forzar a sus compañeras a tener relaciones sexuales, reveló Tiempo Argentino.

El estudio, realizado por la Asociación Civil Trama: Lazos para el Desarrollo, junto al Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas, indagó sobre los malos tratos en los noviazgos a través de encuestas online y talleres con 472 jóvenes, varones y mujeres de entre 15 y 20 años, de la Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano bonaerense, Tucumán, Córdoba y Entre Ríos.

El documento revela que, a esas edades, las mujeres “son quienes, sin ninguna duda viven situaciones de relaciones sexuales forzadas o no consentidas con sus parejas estables u ocasionales” y que “la transgresión de las chicas a las expectativas de género es mucho más condenada que la de los varones”. La violencia física está clara para los adolescentes: “Yo tengo un montón de amigas a las que el novio les pega, están hace un montón de años pero no quieren dejar por miedo a que el chabón le haga algo”, aportó una joven en uno de los grupos participativos.

Su testimonio es parte del 85% de las chicas que consideró que una amenaza de golpe en una discusión de pareja es un hecho grave. Sin embargo, en los varones esta percepción baja al 72 por ciento. “Salvo la violencia explícita, a los chicos les costó identificar los malos tratos psicológicos. Creemos que ahí reside el desafío de las intervenciones para prevenir y erradicar la violencia de género en las parejas jóvenes”, dice el estudio.

Los roles tradicionales de género (macho viril, mujer sumisa), al parecer, siguen reprodudiéndose entre los jóvenes. Durante las charlas, dice el informe, fue “unánime la opinión de que a las mujeres no hay que pegarles, pero porque eso hace a los varones menos hombres, los degrada en su masculinidad”.

La encuesta muestra que la característica más valorada en la pareja (tanto para varones como para mujeres) en cuanto a “lo bueno de estar juntos “es que el otro “sea sincero/a” (el 84 por ciento). Sin embargo, cualidades más vinculadas al estereotipo, en este caso masculino, también se mencionan. “Que tenga carácter fuerte” es un atributo deseado por el 28% de los encuestados, por encima de “que sea tolerante” (27 por ciento).

A su vez, las características menos valoradas o no deseadas son, para ambos sexos, “que sea violento/a” (67%), “que sea mandón/a” (43%) y “que sea posesivo/a” (24 por ciento).

Tampoco parece haber consenso sobre el sentido positivo o negativo del control que se ejerce en la pareja. “Cuando les pedimos opinión sobre si les gustaba que su pareja quiera ‘saber todo lo que hace cuando no están juntos’, un alto porcentaje (25% de las mujeres y un 26% de los varones) estuvo de acuerdo. Un 29% de las mujeres y un 22% de los varones, parcialmente de acuerdo. Y un 26% de ambos sexos, en desacuerdo. Esto demuestra que no hay una percepción clara del control ni de lo que significa este “constante monitoreo de sus parejas”.

Los testimonios de las chicas

Encuestadora: –¿Qué es lo que no está bueno de tener novio?
Mujer: –Que el hombre o la mujer sean muy celosos. Que te ponga límites. Que sea enfermo.
E: –¿Cuál sería el límite?
M: –Que sea muy celoso, y te culpe a vos de cualquier cosa y te trate mal, diciendo que siempre la culpable de todo sos vos, que la basura sos vos.
E: –¿Por qué?
M: –Porque así le llegó la versión…
E: –¿El hombre siempre está dispuesto a agarrar lo que haya?
Varón:–Si estás en un boliche y la chica se te entrega, te ves más obligado.
E: –¿Están de acuerdo en que son más infieles los hombres?
V: –Sí, pero las mujeres tienen más ventaja para meter los cuernos. Son mujeres. Si viene una piba y me dice: dame un beso, y bue, eh…
M: –¿Qué? ¿Le vas a decir que no?
E: –¿A qué más les suena “control”?
M: –Y, a que a cada rato te llaman por teléfono y te preguntan con quién estás, haciendo qué, dónde estás.
M: –O te mandan mensajes
E: –¿Al celu? ¿Y ustedes qué hacen?
M: –Se le dice que deje de ser tan cargoso, porque aburre ya… Te quiere controlar todo el tiempo… Ahí es cuando se te quieren hacer los maridos.
E: –¿Y se revisan los mensajes? ¿Quién a quién?
M: –Los dos.
M: –Yo nunca le revisé los mensajes, pero él sí me revisaba y me borraba los teléfonos de otros.
E: –¿Y en Facebook?
M: –Sí, porque ahí le ves fotos, las amiguitas. Desde que se creó el Facebook, hay más infidelidad. Mi ex novio quería entrar a mi muro todos los días. Le mandaba mensajitos a mis amigos. Era mucho control yo me sentía asfixiada.
E: –¿Y seguiste saliendo con él?
M: –Sí.

28% de los encuestados, tanto varones como mujeres, señalaron como cualidad deseable en la pareja “que tenga carácter fuerte”.

5 agosto 2014 at 7:00 PM Deja un comentario

Preguntas para nunca olvidar (editorial de Revista Sudestada)

¿Y si la política no fuera otra cosa que una máquina bien aceitada para cerrar negocios y los funcionarios de turno, apenas gestores de esta transa calificada?

¿Y si la política no fuera otra cosa que una máquina bien aceitada para cerrar negocios y los funcionarios de turno, apenas gestores de esta transa calificada? ¿Y si en lugar de resucitar la extinta “Teoría de los dos demonios” a la hora de sentar posición desde Cancillería con respecto a la criminal ofensiva de Israel sobre Palestina, el Estado argentino tuviera la valentía de decir la verdad y no preocuparse por el poder de lobby de sus aliados? ¿Y si intelectuales con espíritu progresista, como el chaqueño Mempo Giardinelli, eligieran narrar la salvaje represión policial en su provincia sin poner el eje en “el reclamo necio y muchas veces conducido por maximalistas y oportunistas, montados sobre una legítima protesta” y se preocupara un poco por cuestionar la moralidad del gobierno provincial? ¿Y si los medios de comunicación de uno y otro bando se molestaran por conocer el trasfondo de la lucha de los trabajadores de Lear y de Gestamp, que pelean por defender sus puestos de trabajo y se enfrentan a los burócratas sindicales del SMATA, rancios aliados macartistas del poder de turno? ¿Y si la derecha argentina fuera capaz de engendrar un monstruo más perverso que el patético rejunte de candidatos que hoy pelean por ver quién se posiciona más a la derecha del escenario nacional? ¿Y si en vez de festejar en la prensa orgánica la firma de acuerdos con China, se preocuparan por la situación de los inundados del nordeste argentino? ¿Y si alguien pudiera organizar una resistencia conjunta al cierre masivo de espacios culturales ordenado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires? ¿Y si la voz de los vecinos de Malvinas Argentinas fuera más potente que los palos de la policía cordobesa que defienden los intereses de Monsanto? ¿Y si se hubieran ocupado de mejorar un poco el ferrocarril Sarmiento y no hubiese sido necesario esperar 52 muertes para que algún funcionario reparara en el pésimo estado del transporte de pasajeros? ¿Y si los candidatos que ya intentan posicionarse de cara a 2015 no diseñaran sus campañas millonarias con dinero de fondos públicos? ¿Y si alguien intentara detener a la banda delincuencial más poderosa del país, la policía, o al menos borrar de sus manos el negocio del narcotráfico y la trata de blancas? ¿Y si en vez de jactarse de ser ejemplares “pagadores seriales” de una deuda ilegal, ilegítima e impagable y de sentirse estafados por la carroña de ese “capitalismo en serio” que tanto anhelan en la Casa Rosada, alguien se atreviera a proponer no pagarle un peso más a esa banda de extorsionadores y usureros? ¿Y si en vez de imaginarse la capital porteña como una chequera gigante para cerrar negocios inmobiliarios, alguien impulsara el proyecto para urbanizar las villas? ¿Y si algún burócrata despierto atendiera el reclamo salarial docente antes de que se desate un nuevo conflicto y los medios vuelvan a demonizar a quienes reclaman lo que les corresponde? ¿Y si al mismo tiempo tiempo que nos negamos a ceder el yacimiento de Vaca Muerta a los buitres del “capitalismo en serio”, también nos negáramos a que Chevron se apropie de las riquezas naturales? ¿Y si algún periodista en los medios del negacionista del genocidio israelí, Sergio Spolsky, se levantara y decidiera no seguir trabajando para el patrón que legitima el asesinato de 600 palestinos? ¿Y si todas estas preguntas sirvieran apenas como libreta de apuntes para nunca olvidarse de las cuentas que quedan pendientes entre ellos y nosotros?

4 agosto 2014 at 6:03 PM Deja un comentario


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