Archive for julio, 2013

Inseguridades

tomada de APE (agencia pelota de trapo)

APe).- Rodeada de alarmas, rejas y pitbulls, con gesto uniformado y mirada severa, la política decreta en días de campaña que la inseguridad es el problema favorito de “la gente”. Visten sus discursos de rigor, prometen mareas policiales (dispuestas al gatillo ligero), vigilancia panóptica, penas durísimas, cárceles inviolables, justicia impiadosa. Para que todos suspiren alivio, abracen sus bienes y encierren sus males en el patio de atrás. Para que haya castigo ejemplar, linchamiento institucional y denigración en cautiverio. Pero una vez que el delito fue. Nunca pre-ver la construcción del delincuente. Nunca reformular las vidas. Nunca torcer el germen de la violencia. Nunca transformar el nido donde se la acuna. 
Un 11,7% de los hogares argentinos sufre de “inseguridad alimentaria”: la ración de alimentos reducida obligadamente con serio peligro de sufrir hambre. La inseguridad alimentaria severa es un estado que abarca a un 5% de hogares y que implica la reducción de alimentos con consecuencias directas de hambre. En los hogares con niños el porcentaje trepa hasta el 8,1% (Barómetro de la Deuda Social  Argentina 2013– Universidad Católica). El acecho del hambre (que no es lo mismo que una entradera) trepa casi al 25 por ciento de los hogares de las barriadas más populares. Y es hambre concreto (que apunta a la nuca y al estómago y es vejatorio y feroz) en el 10 por ciento de las casitas más pobres de los confines.
Contra esta inseguridad (la de aquellos que no tienen bienes que abrazar y con los males comparten cama y fideos) no hay spots ni proyectos de leyes ni penas severas ni cámaras de vigilancia ni discursos encendidos.
Algunas inseguridades pagan más que otras.
Sergio Massa se quita el saco y se arremanga amenazando con “pelear” contra la inseguridad en un video de campaña. También se quitó la sonrisa y se puso el rigor. A la vez, fletó siete proyectos ad hoc.
Entre ellos para que sea obligatoria una cámara cada mil personas. Para que el ojo del amo sea voyeur de la libertad ajena. O para engordar el negocio de los propietarios de la videovigilancia.
Entre ellos, para endurecer penas. A narcotraficantes, por ejemplo. Si es que alguna vez va preso alguno, por gracia de dios o del poder que un día ilusorio decide dejar de ser cómplice. Y de cortar los hilos por la delgadez del pibe que consume y se consume en una esquina. O del minidealer que fue pibe ayer y se convirtió en proveedor para subsistir.
Porque el 85,5 % de los habitantes del país tiene miedo (ODS – UCA) y no del hambre propia y no del hambre de los otros. No el miedo colectivo que reacciona colectivamente. Tiene el miedo puesto sobre la piel por la sangre y la muerte difundida en serie -veinticuatro horas-, tiene el miedo puesto sobre la frente por los discursos que le avisan que el afuera mata y que el otro mata. Y que es mejor quedarse en casa, en sillón individual y paredón feroz con alambre concertina.
Inseguros los niños de Lugano, muertos de frío y fuego en una casilla, solos. Insegura la bebe de siete meses que no sobrevivió a la helada catamarqueña porque el amanecer congelado se colaba por ranuras y ventanas. Inseguros los pibes que se niegan a trabajar para la bonaerense y desaparecen o terminan muertos en el zanjón del anonimato. Inseguros los pibes que se convierten en mano de obra del horror porque antes no fueron visibles para nadie. Inseguros los pueblos amenazados por el cianuro, el glifosato, el fracking y el suelo que se mueve a sus pies. Inseguros los pibes extirpados de porvenir y de esperanza. Que fuman y aspiran puñales y venenos.
Para ellos no hay leyes nuevas ni penas severísimas ni discursos que metan miedo ni políticas públicas.
Algunas inseguridades son más inseguras que otras.
Será por eso que 3 de cada diez no esperan que votar les cambie nada en la vida. Será por eso que no creen, esos 3, que votar transforme.
Y el escepticismo sube cuando el que pregunta se anima a los barrios de los confines. Donde votar nunca les cambió el desasosiego ni el olvido. Donde sólo los quieren para clientes que se descartan. Donde manda el puntero, la gendarmería en la frontera del bien y el mal y el plan para disciplinar rebeldes. Pero nada cambia nunca.
La vida sola y exonerada de la fiesta es siempre la misma. Picada de inseguridades sin candidatos que peleen por ellas. Ni proyectos de ley que endurezcan las penas para los propagadores del hambre. Ni para los replicantes de la desgracia.
 
Silvana Melo

31 julio 2013 at 7:27 AM Deja un comentario

Milagros, o el silencio y las complicidades ante la Trata

 

Miércoles, 24 Julio 2013

 

 

 

Milagros, o el silencio y las complicidades ante la Trata

Crédito: fotos de Pum Press.

Por Nadia Fink. Milagros pudo escapar del secuestro de una red de trata y regresar a su casa en Almirante Brown. Hoy está internada en un neuropsiquiátrico. Al oído sordo y cómplice de la policía y la justicia se sumó el incumplimiento del intendente del distrito, Darío Giustozzi, a los compromisos de asistencia. Hoy habrá una movilización al municipio.

 

Ante un caso de trata para fines de explotación sexual, lo primero para tener en cuenta es que allí se vulneran todos los derechos humanos de las mujeres (se violenta el derecho a la libertad, a no ser explotadas, a la vida). Abordar un caso en el que una mujer haya sido tratada es ingresar a un mundo oscuro y macabro en el que las víctimas dejan de ser personas para transformarse en mercancía que puede usarse por parte de los proxenetas, reclutadores y clientes como un objeto.

 

Silvia González es la mamá de Milagros. Ella es quien cuenta, una y otra vez, lo que le sucedió a su hija: Milagros fue secuestrada el 16 de marzo pasado para ser explotada en una red de trata –un delito que hoy es de los tres más redituables a nivel mundial, junto con el narcotráfico y la venta de armas–. Durante diez días padeció agresiones físicas, violaciones, la mantuvieron drogadas para que resultara más “dócil”, le dieron de comer arroz sólo dos veces y la pasearon por varios lugares donde las redes de trata resultan activas: la villa Betharram de Adrogué, la 1-11-14 del bajo Flores, entre otros.

 

Pero todo esto Silvia lo supo después, cuando el 26 de marzo Milagros logró escapar y llegó a su casa después de caminar más de 50 cuadras y subirse al tren que la dejó en Burzaco. Esos diez días, Silvia buscó desesperadamente. Con las armas que tenía, con las fuerzas policiales y la justicia dándole la espalda: “cuando fui a hacer la denuncia a la Comisaría segunda de Almirante Brown –a cargo de Gabriel Aguirre–, primero hasta me tomaban el pelo, “seguro que se fue con un machito” me decían, y desde la Justicia también me hacían preguntas, me investigaban a mí en vez de encontrar algún rastro de ella: si yo trabajaba, quién era el padre…”.

 

Pero cuando Milagros volvió a su casa en muy mal estado, recién pudo hablar y contar lo vivido al día siguiente. Esta vez la denuncia no pudo ser realizada porque en la comisaría alegaron “que había un montón de gente”. Resulta aún más atroz la indiferencia de las autoridades, cuando meses atrás una Ley nacional fue sancionada, la 26.364, para tipificar la trata como delito federal, e incluso modificar artículos como el del “consentimiento” (es decir, que la trata existe sin que sea necesario tener en cuenta si hubo consentimiento o no de la víctima). Pero lo peor de este caso todavía no fue contado: Milagros padece un retraso madurativo, y las condiciones de violencia física y psicológica a la que fue expuesta durante su cautiverio detonaron en un brote de estrés postraumático con intento de suicidio. Nuevamente el Estado, a través de sus instituciones que deben protegernos, determina la internación en un Neuropsiquiátrico. La ley 26.364 es clara en ese aspecto: las víctimas de trata deben contar con apoyo especializado de profesionales para poder superar sus traumas y revalorizarse como mujeres. Y el Estado debe ser el responsable de brindarlo. Pero además, ¿Cómo se llega a aplicar correctamente esta ley si en la mayoría de los casos la Policía no toma las denuncias como tales, encubre las redes –de las que en muchas ocasiones es parte– y acusa y amedrenta a las víctimas?

 

A partir de ese momento, las amenazas y los aprietes en la casa de Silvia fueron frecuentes: a su hija Yanina, a quien le dijeron: “Que tu mamá se deje de joder o termina en una zanja”, a su yerno Nicolás (que estuvo 15 días secuestrado en la villa Betharram). “Es que vivimos en el mismo barrio que los proxenetas. El secuestrador de Milagros es un narcotraficante de la zona, a quien conocía de la iglesia Evangélica que iba con su hermanita. Y la reclutadora es una chica, que conoció en el supermercado Coto, pero que anda por el Roca buscando chicas”, cuenta Silvia.

 

En ese contexto, se reunió con Darío Giustozzi –intendente del partido de Almirante Brown– el 10 de abril. Se fue del encuentro con el compromiso de parte del Ejecutivo de Brown de trasladarlos a otra casa y de investigar el caso. “Pero no pasó nada de eso, sólo nos pusieron custodia policial en la casa y prometió una segunda reunión que nunca cumplió”, aclara Silvia, cansada y rabiosa.

 

Por eso desde las 9 de la mañana de hoy, agrupaciones sociales en el marco de la Campaña contra la Violencia hacia a las Mujeres convocaron una movilización hacia la Municipalidad de Almirante Brown, donde se entregará un petitorio con un pedido de audiencia, el esclarecimiento, exigiendo la restitución de Milagros a su hogar y la inmediata asistencia a la víctima y a su familia. De a poco, otras madres de víctimas de trata se acercan a Silvia para contarles sus casos. Y piden junto junto a ella. Y marchan también. María le contó de su hija, Ailén López, desaparecida hace 5 meses de Longchamps (también del distrito de Almirante Brown). Detalla Silvia: “La madre había pedido ayuda al Estado porque en febrero ya había sido secuestrada por el novio (en este caso, el tratante) y ella había podido recuperarla. Ailén fue secuestrada nuevamente y lo último que sabe la madre es que está reclutada en Mar del Plata.

 

Ante la inacción del Estado y la justicia, con la complicidad del poder político y las fuerzas de seguridad para que las redes de trata y narcotráfico operen con total impunidad en la zona, las organizaciones sociales y feministas se unen para levantar el reclamo. Para que se investigue y sean castigados reclutadores y proxenetas. Porque en el delito de la trata, como en todas las violaciones a los derechos humanos, lo primero es romper el silencio; pero lo fundamental es tener el respaldo de las leyes y las instituciones que debieran proteger a sus víctimas

 

Publicado en: http://www.marcha.org.ar

 

24 julio 2013 at 5:46 PM Deja un comentario

El país que se sube al tren

 

 

Por: Sudestada

 

Detrás del show berreta de candidaturas y rapiña por un puestito en la lista, detrás de los sospechados índices de la superestructura que pretenden sintetizar la realidad con cifras manoseadas, bien a la sombra de la batalla mediática por imponer la propaganda o la manipulación con la verdad como botín de guerra, millones de trabajadores tienen que levantarse cada mañana para salir a laburar. Sus preocupaciones no pasan por posicionarse en la lista de determinado candidato con una imagen construida por sus propios encuestadores, ni por mostrar ante la prensa obsecuente los números manoseados de una estadística que funciona como paliativo, ni mucho menos despiertan cada día pensando que su bronca pueda resultar funcional al adversario político de la gestión de turno, o que su pequeña alegría pueda resultar consecuencia directa de un modelo que les pasa por el costado.

 

Muy diferentes son las preocupaciones para ese sector social que genera la riqueza en nuestro país: por ejemplo, viajar. Subirse a un tren, trasladarse en un ferrocarril devastado por dos décadas consecutivas de alternado vaciamiento y desidia, de remate y abandono, de promesas olvidadas y tragedias evitables. ¿Dónde están los micrófonos de la justificación o las cámaras de la mentira cuando hay que colgarse en un vagón y viajar como ganado? ¿Quién escucha los anuncios oficiales o las propuestas opositoras cuando fallan los frenos de las formaciones? ¿Quién es capaz de leer el diario en un vagón del Roca o del Sarmiento, en ese compacto infierno de voluntades apretujadas, a las nueve de la mañana, deseando apenas llegar a destino?

 

La brecha entre esos dos países se agudiza con los años, ante la indiferencia de quienes simulan no tener nada que ver con el espectáculo de un pequeño país mezquino, individualista y necio que discute por ganar porciones de poder; y ese otro país solidario, esperanzado y silencioso que trabaja y espera llegar a su casa como único premio al final de la jornada. Lo absurdo en todo caso es la impostada sorpresa que demuestran después, cuando el país que trabaja estalla de bronca, y sale a las calles, y rompe todo, y reclama de forma desorganizada, sin dirección ni programa, como en Brasil en estas últimas semanas. Ahí están los empleados de las corporaciones, sin entender nada, urdiendo conjeturas de apuro, intentando comprender algo inextricable dentro de su propia lógica, procurando capitalizar algo en medio del caos sin caer en la volteada. Ahí están los políticos del despacho y los actos públicos, procurando apagar el fuego con anuncios que suenan a estafa cuando las llamas asoman bajo sus pies, amenazantes. Ahí están los economistas del balance y del aire acondicionado, incrédulos ante el espectáculo de la bronca en las calles, sin cauce, sin dirigentes, sin partidos a la cabeza. Por eso no entienden: porque pertenecen al otro país, al pequeño país que piensa en candidaturas para los aliados y en concesiones para los amigos. Que piensa en la propaganda como herramienta informativa o en la mentira como alfil para proteger sus intereses corporativos.

 

La agenda de los medios seguirá marcada, a uno y otro lado de la trinchera ocasional, por las necesidades de quienes hoy controlan la vida de las personas. Pero en los suburbios de la realidad, en ese país multitudinario que camina cada día hasta la estación y se sube al tren, queda una historia por escribir; su propia historia.

19 julio 2013 at 5:45 PM Deja un comentario

Relatos y mentiras

Por Darío Aranda

La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, afirmó ayer: “Sé que algunos se subieron a torres de YPF (…). Pero no hacían esas cosas cuando Repsol se llevaba toda la guita de la Argentina y no invertía un solo mango acá, no hacían nada, eh, no pasaba nada de eso, nadie se quejaba”. (17 julio 2013)

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El Pueblo Mapuche denuncia la contaminación de Repsol desde 1995 en Loma la Lata.

-La Defensoría de Menores de Neuquén (a pedido de las comunidades), en representación de los niños de las comunidades, inició una causa civil en 1997 para exigir al gobierno

-En abril de 1997, la Justicia hizo lugar al pedido y ordenó al gobierno de Neuquén la provisión inmediata de agua de manera permanente, realizar estudios médicos a todos los niños y tomar las necesarias para asegurar la preservación del ambiente (nunca lo hizo).

-El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó en 1998 un informe ambiental sobre la contaminación petroleras en Añelo y Pehuenches (en cercanías a Loma La Lata). Confirmó la contaminación

-En noviembre de 2001 se presentó en la Universidad Nacional del Comahue un estudio del laboratorio alemán Umweltschutz Nord. La investigación, de más de mil páginas, focalizó el trabajo en el impacto de la explotación hidrocarburífera sobre el ambiente y la salud en Loma La Lata

Las comunidades Paynemil y Kaxipayiñ escribieron el 6 de diciembre de 2002 a los tres poderes del Estado. Exigieron que se cumpla el derecho básico a la consulta a las comunidad (vigente en Constitución de Neuquén, Nacional y Convenio 169 de la OIT). Dirigida al presidente Fernando de la Rúa, al ministro de Economía (José Luis Machinea), a la secretaria de Energía (Débora Giori), a los presidente de la Cámara de Senadores y Diputados de Nación, y a la Corte Suprema.

La carta explicitó la contaminación que la comunidad denunciaba hacía una década y cuestionaba la prórroga de concesiones hasta 2027.

No tuvieron respuesta.

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Alcanza con abrir un buscador y se confirma que el Pueblo Mapuche denunció a Repsol muchísimas veces, y nunca fue escuchado por ningún Gobierno.

http://www.pagina12.com.ar/2001/01-05/01-05-03/pag16.htm

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La Presidenta miente ante el sufrimiento de un pueblo y miente frente a comunidades mapuches que cuentan muertos por la explotación petrolera.

La Presidenta miente. Y muchos aplauden…

19 julio 2013 at 5:42 PM Deja un comentario


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