Archive for mayo, 2013

Secuestro y trata de personas en Almirante Brown

Justicia por Milagros

Milagros González de 14 años de edad, desaparece el 16 de marzo en Burzaco. La comisaría 2da. de Alte Brown toma la denuncia de su desaparición como averiguacion de paradero no dando ningún tipo de respuesta durante esos días. “No hagan un caso Candela, porque tu hija seguramente se fue con un novio” fue lo único que escucho su mamá. 

Milagros logra escaparse 10 días después. Aparece perdida, drogada, sucia, deshidratada. Cuando se quiebra, cuenta que siempre estuvo encapuchada,  que la sacaban de noche como una prostituta, la vestían con minifaldas y tacos y le tomaban fotos. En esos 10 días jamás se higienizo, solo comió dos veces y siempre estuvo empastillada. La llevaron a algunas villas para venderla  pero no llegaron a hacerlo porque era chiquita, porque era virgen.

Hoy Milagros está internada en un psiquiátrico, luchando por recuperarse de las heridas físicas y emocionales.

La relación entre bandas de narcotraficantes, trata de personas y la policía de la zona es evidente. La falta de respuestas y ninguneo, las sucesivas amenazas que recibe la familia, y el reconocimiento de Milagros de uno de sus secuestradores, que suelen vender drogas en la puerta de escuela evangélica donde concurría,  así lo demuestran.

El domingo 26 de mayo, Silvia, la mamá de Milagros, junto a la mamá de Ailen del Valle López, nena que desapareció en Longchamps el 14 de febrero de este año, y de la que aún no se tienen noticias,  se subieron a los trenes de la ex línea Roca, donde circulan los y las entregadoras de las nenas,  para pedir justicia y gritar ¡¡¡Ni una víctima más de trata!!!

Hoy seguimos buscando a Ailen y a todas las nenas desaparecidas por las redes de trata que actúan en nuestros barrios ante la indiferencia del Estado.

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31 mayo 2013 at 5:42 PM Deja un comentario

Decada ganada, infancia perdida.

En agosto, María Belén votaría por primera vez. El 27 de octubre, hubiera entrado al cuarto oscuro. Le hubieran puesto su sello en una de las últimas páginas de su DNI. Porque María Belén tendría 17 en este 2013. Y hubiera estrenado las formalidades vanas de su ciudadanía. Y hubiera tenido que decidir entre dos ex radicales K de Santiago del Estero.

Hubiera, sí. Pero no. María Belén Sosa murió hace exactamente diez años. En el inicio de la década ganada. Pesaba apenas 5 kilos. Y a los siete años murió por desnutrición.

 

La geografía cobija historias niñas de hambre temprana. En el barro. Lejos de los sillones decisorios de destinos.

 

*****

 

El hombre estaba allí. En el exacto centro de la escena. Su rostro era foco permanente detrás del de Cristina sobre el escenario. “Yo no voy a ser una Presidenta que les dé palos a nadie”, decía con Gildo Insfrán, el gobernador de Formosa, detrás. Impávido. Tanto como sus pares Capitanich, de Chaco; Zamora, de Santiago; Beder Herrera, de La Rioja.

 

La niñez en su Formosa no ha tenido destino de paraíso. No lo tuvo el niño Burgos de la comunidad Nam Qom que, a los 12, hurgaba en los desechos del vaciadero municipal y corría tenaz detrás de los infiernos que otros descartaban. Hasta que en febrero, como a Diego Duarte en el basural del Ceamse, en José León Suárez, lo aplastó la muerte parapetada en un camión.

 

No lo tuvo, tampoco, el racimo de niños que mueren y mueren de puro crimen sistémico, de hambre y sus hermanas, por hambre y sus parientes, mientras en los certificados simplemente se lee “paro cardiorrespiratorio”. No lo tuvieron las decenas de niños de las colonias Pilagá y Toba, en Ibarreta, que crecen como pueden cuerpéandole a la desnutrición.

 

No suele haber red carpet (como diría la misma presidenta) para los olvidados de la Historia. No la hay. No existe para ellos. No ganaron en la entera década en el Chaco profundo.

 

No en 2009, en que el mismo Jorge Milton Capitanich tuvo que reconocer que su provincia tiene “los peores indicadores” sociales del país. Producto –dijo entonces con la extrañeza de quien no ostenta responsabilidades- de una “combinación de pobreza estructural con pobreza por ingresos”. No en 2007, en que morían los niños aborígenes de puro frío y postergación. Ni siquiera en 2013 en que el mismo gobernador habló en su discurso de apertura de las sesiones legislativas de un 25,6 % de pobres mientras que el Centro Nelson Mandela aseguró que ronda el 42 por ciento. Es decir, 250.000 para Capitanich. 430.000, para la ONG.

 

No había tampoco red carpet en los días del gobierno chaqueño del radical Roy Nikisch, aquel que gobernó los primeros cuatro años de la década y que aceptaba el hambre y la desnutrición pero los atribuía a “hábitos culturales” de los aborígenes.

 

A los festejos por la primera década del modelo hay 4.800.000 chicos que no fueron invitados. 800.000 ostentan el título feroz de indigentes. Candidatos predilectos en la carrera a la desnutrición.

 

Muchos de ellos corretean entre la tierra colorada de Maurice Closs. El mismo que en el séptimo año de la década tuvo que admitir que habían muerto 206 niños por hambre y precisó que había “6000 desnutridos, de los cuales 1000 de extrema gravedad”. “Obviamente, algunos se nos van a morir, porque la mortalidad infantil es un problema”, sentenció. Como Héctor Díaz, de dos años, o Milagros Benítez, de un año y tres meses. Somos una provincia muy rica pero los pobres no viven en la tierra fértil. Viven en terrenos de seis por ocho, en una casilla con letrina y tierra de muy mala calidad, decía a APe por aquellos días el pediatra Basilio Malczewski.

 

*****

 

Las imágenes televisivas del 25 enfocaban los rostros de la fiesta. El bello salteño Juan Manuel Urtubey, el que ostenta el gabinete más joven de la ancha patria. Ahí donde el pastorcito de Isonza murió de muerte tonta a los siete años. Un golpe en la cabeza puede ser letal si ocurre en esos pueblos de olvido, sin médicos ni tomógrafos.

 

El joven Urtubey arguyó en 2011 razones parecidas a las del ministro de Nikisch cuando en Salta, la Linda, murieron 14 niños wichis. “Problemas culturales”, dijo entonces ante historias como de Melba Antolina Bisón, de apenas dos años, que se murió hace unos meses por desnutrición en el pueblo de Coronel Juan Solá, en Rivadavia Banda Norte.

 

El entero país se atraviesa por la infancia que duele. Que salpica desazones. Que hunde como desencantos. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la mortalidad infantil aumentó en un 26 % en 2011. Y en provincias como Entre Ríos y Corrientes, los médicos ministros sentencian su sabiduría de perversidades: si menstrua, es que está lista para parir. Y los curas bendicen la vida que arriba aunque pronta y desmedida. Aunque arranque de un sablazo la infancia, a los 10 u 11 años. Aunque no se sepa ni se entienda qué hay en ese cuerpecito de niña y se destroce la historia y se muela a palos la esperanza.

 

Hay niñez que quema entre los dedos aunque el fuego no se vea. Porque está lejos, en ese sur de patagonias castigadoras donde Baian Hernández con sus 14 se hermana en el mismo balazo policial con un maestro como Fuentealba. Los dos igual. Los dos con la vida ensangrentada de un escopetazo que entró por la luneta del auto. Como Sofía Herrera, que tenía tres años y ocho meses cuando desapareció en Tierra del Fuego con la marca eterna de un país que parió la palabra desaparecidos y la multiplicó treinta mil uno, dos, tres, diez…

 

La infancia de la década conoció la sangre y el odio, se desnucó de miedo y se retorció de hambre. El salvaje sur se devoró a Otoño Uriarte con sus 16 Asesinó a Atahualpa Martínez Vinaya, a Julián Antillanca o hundió en la nada a Daniel Solano. Partió en dos la crueldad y castigó en suicidios a cientos de pibes que no pudieron pronunciar la palabra mañana. Porque a veces no hay futuro si el país no lo dibuja y una sociedad entera se propone el abrazo.

 

*****

 

Los calvarios de Candela, en Hurlingham; de Fernanda Aguirre, en Entre Ríos; de Sofía Viale, en Pico; de Marela Martínez, en Avellaneda. Atravesados por crueldades pergeñadas en la historia, paridas lentamente en el tiempo hasta estallar y devorarse entera esa infancia golpeada hasta los huesos. Tanto como aquella otra, usada y malgastada por las redes entramadas del paco y la violencia. Que se los carga puestos como soldaditos de sus ejércitos hasta que ya no sirven y los arroja al vacío y los destroza.

 

Esta década tiene otros rostros que tuvieron final que no fue sonrisa ni fiesta del 25. Esta década concibió el símbolo de Luciano Arruga, desaparecido por gritar no. Simplemente no a los monstruos del poder de uniforme que se lo llevó puesto en una esquina oscura de La Matanza.

 

Hay una cuota de cinismo en los recuerdos. Están aquellos que serán enarbolados como bandera al viento y los otros, los que se barren y ocultan de toda mirada. La de la infancia que aspiró los venenos agroquímicos de pura esclavitud, como Ezequiel Ferreyra; la que soportó las fumigaciones en el barrio Ituzaingó, de Córdoba y se nutrió de tóxicos que viraron en tumores cancerígenos. 190 millones de litros de agrotóxicos se derraman año tras año sobre los sembradíos. No importa si en el medio se cruza José, el niño correntino de 4 años del pueblo de Lavalle o tantos otros niños a los que les quedó la vida entrampada en el medio.

 

En esta década también –aunque se oculte en el medio de la alegría y el fervor por los festejos- hay un pacto social destinado a asesinar los brotes de la primavera.

 

El mismo pacto que hace que la histórica variable de ajuste sea para Scioli el no pago de las becas para los que conciben como los sobrantes de la sociedad. Con una mirada parecida a la que suele dejar brutalmente expuesta Beatriz Rojkés de Alperovich ante muertes como la de la pequeña Mercedes, de seis años, en Villa Muñecas o la del muchacho que murió de puro paco en el cuerpo (“Al menos ahora vas a dormir tranquila, porque tu hijo no está más en la calle”, le dijo a la madre).

 

Estas son las historias de la década que no entran en el recuento de los festejos. Lejos del largo listado de reivindicaciones. Son las que van por otro camino paralelo que se oculta. Que se hunden en la desmemoria. Que no se quieren ver. Que dejan al desnudo un modelo cruento –que va mucho más allá de la década- que no construye desde la ternura y el abrazo. Que exponen obscenamente el capitalismo devorador de arcoiris y de utopías. Y que llenan de ausencia.

Por Claudia Rafael / Agencia Pelota de Trapo

29 mayo 2013 at 8:03 PM Deja un comentario

Carta abierta a CFK (Tomado de La Poderosa)

Nosotros, Presidenta, no somos Nelson Castro, ni pontificamos desde un altar. Jamás pretendimos enseñarle cómo gobernar. Y no tenemos planeado atribuirnos la representatividad que las urnas le han conferido, con total autoridad. Simplemente somos villeros, en una larga contienda, por la dignidad, el trabajo, la tierra y la vivienda. Somos villeros, que vivimos acá, que no compramos dólares y que no marchamos el 18 A. Porque entendemos que nos quieren usar. Que toman nuestras causas para especular. Y que muchas veces, parece que nos vienen a engordar, cuando en realidad nos quieren morfar. Somos villeros, que alentamos la Asignación Universal, no por obediencia debida, sino porque ha sido un paso trascendental. Somos villeros, que apostamos a la comunicación comunitaria contra la lógica de Clarín, porque jamás nos verá en el mismo rincón del ring. Pero sobre todo, somos villeros que hemos debido respetar los tiempos de una postergadísima transformación: llevamos 40, 60 y hasta 80 años, esperando la urbanización. Y aun así, no alentamos ninguna destitución, ni enarbolamos atentados contra ninguna institución, ni hemos aceptado negociar nuestra convicción. Pero ahora, Presidenta, tenemos una urgencia, una urgencia que no será tapa de los diarios: el respeto a los pueblos originarios.

Cinco siglos igual. Sin jefes financieros, ni doble moral, las villas nos ganamos un espacio en la agenda pública y en la Radio Nacional, un micrófono para gritar lo que vemos bien y lo que vemos mal. Podemos hacer reflexiones acertadas y tal vez otras que no dan, pero no podemos hacer la vista gorda frente al etnocidio de Gildo Insfrán. ¿Eso no es terrorismo estatal? ¿No amerita una cadena nacional? Si acepta que no somos una corporación y no vamos a postularnos para ninguna elección, sinceramente, ¿dónde cree que nace nuestra desesperación? No hacemos un programa, ni una revista por plata. Y ni siquiera nos gusta Lanata. ¿Sabe dónde nace nuestra indignación? En el barro, en el cuerpo, en la pobreza, en la prisión. Para combatir la violencia institucional, no sólo hacen falta panfletos y un debate intelectual. Hace falta ponerse de pie, frente a la Fuerzas Represivas y a los señores feudales también. En buena hora fueron descolgados esos asesinos que colgaban de la pared, pero todavía falta descolgar a los asesinos colgados de usted. Lejos del oportunismo, vivimos denunciando al macrismo. Y en esta impotencia toba que nos desborda, ni en pedo nos olvidamos lo que vivimos en el Borda. Justamente por eso, no podemos aceptar la naturalización del exceso, del abuso policial, de la violación sistemática a la diversidad cultural. Seguro, no ha de ser una misión sencilla, porque día a día vemos cómo funcionan esos grupos de tareas en nuestras villas. Pero tras haber pasado el bicentenario y los 500 años del genocidio de Colón, ¡exigimos el reconocimiento histórico a la comunidad qom!

 

Hay avances que valoramos, en materia de Derechos Humanos. Pero eso no compensa, ni justifica, que sigan matando a nuestros hermanos. Sabemos y entendemos la batalla que se está librando contra los monstruos de la incomunicación, pero Manzano y Cristóbal López nos asustan tanto como esos socios vitalicios de la represión. Y entre negocios mediáticos o inmobiliarios, cada vez parece más profundo el silencio de los pueblos originarios.

 

Nosotros militamos una nueva Ley de Medios, la defendimos y la vamos a defender, pues al fin estamos debatiendo el maltrato de los medios a la mujer. Pero se instala la cuestión de género, porque hay conductores y conductoras que pueden tomar posición en la televisión. Y no se instala la cuestión de clase, ni la cuestión de origen, porque no hay ni un solo panelista villero, ni un solo columnista aborigen… Ese día no llegará aislado de nuestro derecho a la educación, porque mientras las universidades públicas sigan siendo inaccesibles para los pobres y los indígenas, los medios seguirán siendo expresiones alienígenas. Y ojo: tampoco queremos mano de obra negra, como estrategia comercial… Queremos al pueblo conduciendo su propia línea editorial.

 

Mientras tanto, el sistema nos exprime y, si nos ponemos duros, nos reprime. Por eso, necesitamos una reacción, ni K, ni anti K: una reacción ya, un volantazo histórico en la conducción, del oficialismo y la oposición de estos pagos, que nos permita reconciliarnos con nuestros antepasados. ¿Se imagina si esas fotos de los tobas desfigurados fueran de muchachos apaleados ayer, en algún colegio privado o algún boliche de “gente bien”? ¿Quedaría afuera de la vorágine noticiosa o los medios no hablarían de otra cosa? ¿Usted llamó a Insfrán para preguntarle qué pasó el fin de semana? ¿Por qué no se expresa públicamente, como cuando nos pega la Metropolitana? Nuevamente, la víctima del silencio y la represión vuelve a ser la comunidad qom: ahora cagaron a palos a Abelardo Díaz y Omar Sosa, en otro capítulo de esa razia silenciosa que viene desangrando a Formosa. Sí, Díaz, como Félix. Sí, el hijo. Sí, no tienen paz… ¡No se aguanta más! Urgente, exigimos las renuncias de Hugo Arrua, administrador del Instituto de Pensiones Provinciales, y su esposa, Elizabeth Obregoso, Coordinadora de Salud del Distrito 4, cuyas intervenciones no han hecho más que multiplicar las divisiones y las sistemáticas agresiones. Pero además, esperamos un enfático pronunciamiento, Presidenta de la Nación, de parte suya y de los grandes medios de comunicación, siempre tan preocupados por la libertad de expresión, para entender por qué se trata como usurpadores a quienes reclaman sus tierras, por qué no se las dan y por qué no le sueltan la mano al hijo de puta de Insfrán.

Fuente: http://lapoderosa.org.ar

10 mayo 2013 at 8:27 PM Deja un comentario

Frenar el etnocidio ( tomado del Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indigenas)

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La violencia contra la comunidad Potae Napocna Navogoh (La Primavera), las denuncias contra el gobernador Insfrán, el silencio de la Presidenta y el rol de los organismos de derechos humanos. Los pueblos indígenas de Argentina marcharán a Formosa.

 

Por Darío Aranda

 

“Hemos intentado llegar a la Presidenta y y no hubo respuesta. El silencio nos ofende y nos humilla”. El cuestionamiento, en tono triste pero también con enojo, provino de una de las referentes de los derechos humanos en Argentina, Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Fue en la conferencia de prensa de ayer, donde organismos de derechos humanos denunciaron el “etnocidio” en Formosa, la “violencia sistemática” contra la comunidad Potae Napocna Navogoh (La Primavera) y exigieron medidas urgente del Gobierno Nacional para frenar la violencia. Amanda Asijak (esposa de Félix Díaz), confesó tener miedo por lo que pueda pasar a sus hijos, reconoció que el líder qom evalúa dar un paso al costado, aunque también afirmó que ambos deben seguir en la lucha. En junio habrá una gran cumbre indígena, de comunidades de todo el país, en Formosa.

 

El fin de semana pasado la comunidad volvió a ser noticia luego de que una patota atacara al hijo de Félix Díaz y Amanda Asijak. La conferencia de prensa fue una consecuencia del nuevo ataque contra la familia del líder qom.
La sala del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) quedó chica. Periodistas y militantes desbordaron el espacio. “Es una buena señal”, celebró el anfitrión, Adolfo Pérez Esquivel, que se limitó a señalar la “grave situación que padecen los pueblos indígenas en el país, en particular el Pueblo Qom de Formosa”. Y anunció que iban a hablar como parte de la “Comisión de garantes” que se había conformado (hace dos años) en el marco de una mesa de diálogo reconocida por el Gobierno Nacional.

 

Modelo

 

Aldo Etchegoyen, de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), señaló que “la constante en todo el país es la frontera sojera y minera avanzando sobre los pueblos originarios” y que “ese modelo conlleva desmontes, heridos y muerte”. Denunció que “tanto el Gobierno como la Justicia” discriminan a los pueblos pueblos indígenas y recordó que hay leyes (que protegen sus derechos) pero que no se cumplen. Ejemplificó con la Ley 26.160, sancionada en 2006, que suspende las órdenes de desalojos y orden un relevamiento territorial. “Pero los desalojos siguen”, sentenció.
Puntualizó que en abril pasado se firmó en Formosa, con presencia del secretario de Derechos Humanos de Nación, Martín Fresneda, un protocolo de intervención para garantizar la integridad de las familias de la comunidad La Primavera. “A pocos días de firmarse, atacaron a Abelardo (hijo de Félix y Amanda). Es una nueva provocación del gobierno de Gildo Insfrán”, afirmó.

 

Miedo y lucha

 

Amanda Asijak habló suave pero firme. Su palabra era la más esperada, por la salud de su hijo y por las versiones sobre los pasos a seguir por Félix (un rumor indicaba que dejaría su rol de “qarashé”, autoridad qom).
“Estoy dolida por lo que pasó a mi hijo. No es la primera vez, soy madre, es difícil. Es una tristeza muy grande, estamos sufriendo”, fueron las primeras palabras. Contó que había hablado con Félix y que lo notó triste, con “ganas de dejar la lucha”. Advirtió que aún no había tomado una decisión, que lo hablarán en familia ni bien ella regresa a Formosa.
“Tengo que decir a Félix de seguir. Seguir peleando por tierra, salud, agua”, adelantó, pero de inmediato también reconoció que “son muchos años de lucha y no podemos encontrar algo concreto”. Recordó la represión de 2010, confesó que tiene miedo por lo que pueda pasarles a sus hijos, rememoró “el asesinato” de su sobrino (Daniel Asijak, en enero pasado –la comunidad denunció un ataque y el gobierno de Formosa que fue un “accidente” de tránsito–).
Amanda apuntó a los dirigentes gildistas que están en la comunidad, pidió “apoyo para seguir adelante” y preguntó varias veces “¿dónde están nuestros derechos?”.

 

En los diez minutos que duró su exposición insistió con un temor: que le suceda algo a sus hijos. Y finalizó como había comenzado, con vos suave y firme. “Aunque la policía nos pegue, tenemos que seguir adelante, no vamos a bajar los brazos, vamos a seguir luchando, como Pueblo Qom, como pueblo originario”.
Sobrevino un aplauso sostenido.

 

CELS

 

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) mantiene un difícil equilibrio. Reconocido por su defensa de los derechos humanos, también con mucha cercanía al Gobierno Nacional, lleva las causas de la comunidad La Primavera.
“Acá se pone en evidencia una situación compleja y también injusta”, resumió el abogado del CELS, Federico Efrón.
Recordó que pesan sobre la comunidad cuatro causas judiciales, dos por usurpación y dos por el corte de ruta de 2010, que terminó con la represión del 23 de noviembre de 2010 y el asesinato del abuelo qom Roberto López. Ese día la policía de Formosa golpeó a integrantes de la comunidad e incendió una veintena de viviendas. Pero, paradoja de la justicia formoseña, hay 23 imputados qom, incluidos Félix Díaz y Amanda Asijak.

 

Efrón recordó que Félix Díaz fue procesado, hace dos semanas, por “usurpación” del territorio comunitario. “Hay una persecución contra Félix”, afirmó.

 

Cumbre indígena

 

Verónica Hullipan, secretaria de Relaciones con los Pueblos Originarios de CTA y del Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas (ODHPI), alertó que la criminalización de los pueblos indígenas se reitera en todo el país pero que “Formosa es una caso paradigmático, donde no puede seguir el avasallamiento”.
Explicó que la situación de vulneración de derechos es idéntica para los cuatro pueblos que habitan la provincia (Qom, Wichí, Pilagá y Nivaclé). “Los cuatro pueblos reclaman derechos colectivos, reclaman territorio y se le violan los derechos humanos”, afirmó. Relató que existen muertes por enfermedades evitables y por desnutrición, y lamentó que en la comunidad La Primavera haya “matones con rostro indígena que atacan a los hermanos que luchan”.

 

Apuntó a un actor hasta ese momento ausente en la conferencia de prensa. “El INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) es el operador del gobierno nacional en Formosa, siempre juega a favor de Gildo Insfrán. El INAI debe reconocer a Félix Díaz como qarashé de la comunidad, pero sigue las instrucciones de Insfrán y actúa en contra en Félix”, denunció la dirigente mapuche.

 

Afirmó que es necesario “un gesto” del gobierno nacional para con los pueblos originarios y anunció que comunidades indígenas de todo el país se reunirán del 3 al 5 de junio en Formosa para “exigir el respeto a nuestros derechos y para dar una clara señal de respaldo a la lucha de los cuatros pueblos indígenas de Formosa”.

 

Etnocidio

 

Lorena Cardín es la persona externa a la comunidad qom que más conoce Potae Napocna Navogoh (hace doce años que acompaña, desde el territorio, las luchas, alegrias y pesares). Además es antropóloga y docente de la UBA.
“Denunciamos el etnocidio en Formosa”, comenzó Cardín y explicó que se suceden las muertes por tuberculosis, por chagas y por falta de asistencia médica.

 

Y apuntó a los clásicos argumentos oficiales. Reconoció que la provincia fue pionera, en 1984, con una ley que reconoce los derechos indígenas. “¡Pasaron 29 años! Ese logro ya no tapa la situación que padecen los cuatro pueblos indígenas que viven en Formosa”, reclamó y detalló que en la provincia hay un “control total” de Gildo Insfrán. Ejemplificó: el ProHuerta (un plan nacional de huertas familiares dependiente del INTA y del Ministerio de Desarrollo Social) tiene prohibido entregar semillas a la comunidad La Primavera.

 

“En Formosa hay una violencia estructural”, aseguró la antropóloga y desafió: “El que tenga voluntad, que vaya y vea por sí mismo”. Pero de inmediato aclaró: “Claro que no tienen que seguir el circuito turístico que les arma el gobierno provincial” (reconocidos periodistas porteños visitaron la provincia de la mano de Gildo Insfrán y aún hoy derrochan alabanzas sobre la gestión gildista).

 

Cardín lamentó no poder contar todas las riquezas que tienen la comunidad (por ejemplo la lengua originaria, la cultura, los saberes), e insistió en la coerción que ejerce el Gobierno. Pero finalizó con un guiño: “Ese control no es perfecto. No pudo con Félix”.

 

“No se tolera más”

 

Nora Cortiñas recordó dos hechos que la unen a la lucha qom. La mañana de 2011 en que La Cámpora actuó como fuerza de choque (con Andrés Larroque a la cabeza) y desalojó el acampe de Avenida de Mayo y 9 de Julio. Y la elección realizada en la comunidad, en la que Félix Díaz fue elegido por amplia mayoría (por sobre el antiguo cacique, Cristino Sanabria).

 

“Félix ganó la representación de la comunidad, pero nunca fue reconocido por el gobierno nacional. Y el Gobierno permite ese doble comando porque quieren echar a Félix. Mientras la comunidad es atacada criminalmente”, advirtió la madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, lamentó la falta de respuesta de la Presidenta y aclaró: “¿Qué queremos? Que se terminen los ataques. No se tolera más la violencia”.

 

DDHH

 

Pablo Pimentel, de la APDH La Matanza, recordó que luego del acampe qom en Avenida de Mayo el gobierno nacional aceptó la creación de una mesa de diálogo. Detalló que se firmaron actas y, a pedido del Gobierno, se aceptó una elección en la comunidad para determinar quién era la autoridad e interlocutor (si Félix Díaz o Cristina Sanabria, aliado de Insfrán). “Se les impuso un método de elección que no era propio de la comunidad, con observadores de Nación y Provincia. Así y todo fue electo Félix, pero no lo reconocen, juegan al desgaste. Ningunean a la comunidad y ningunean a los organismos de derechos humanos”, denunció.

 

Pimentel recordó que en esa mesa de diálogo, que coordinaba el ministro del Interior, Florencio Randazzo, participaban también Abuelas de Plaza de Mayo (en su lanzamiento había estado su presidenta, Estela de Carlotto). “Hoy no están”, lamentó. Y resumió: “Los derechos humanos se defienden o se violan. Y acá se están violando. Hay que acabar con este genocidio silencioso”.

 

Maravilla

 

Mirta Acuña de Baravalle, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, fue muy breve. Lamentó la violencia contra el Pueblo Qom y fue directo al grano: “La semana pasada vi por la tele a la Presidenta con Maravilla Martínez. Y me pregunté ‘¿Y Félix Díaz?’. Tiene tiempo para un boxeador y no para Félix. Hay que reclamarle que reciba a Félix”.

 

Reacción y silencio

 

Desde la Corte Suprema de Justicia de la Nación llamaron ayer a la tarde a Félix Díaz. Le anunciaron que el 22 de mayo se hará pública la definición del máximo tribunal respecto al reclamo de la comunidad (el año pasado se había realizado en la Corte una audiencia pública por el conflicto territorial).

 

Al momento del cierre de esta nota, ningún funcionario nacional se había comunicado con el líder qom por los reclamos pendientes ni por los hechos de violencia que padeció la comunidad qom.

10 mayo 2013 at 7:25 PM Deja un comentario

Los silencios (oficiales) y las voces de Argentina

tomado de http://www.marcha.org.ar

 

Por Leonardo Rossi. La comunidad Qom sufrió un nuevo atentado. El silencio desde el gobierno de la provincia de Formosa y desde la propia Presidencia de la Nación acrecienta las sospechas. 

Viernes por la noche: Abelardo Díaz, hijo del qarashe de la comunidad qom Potae Napocna Navogoh (garra del oso hormiguero), y Carlos Sosa fueron brutalmente golpeados. En diversos medios, Díaz habló de una patota y apuntó al gobierno provincial, como en anteriores ataques que sufrió su pueblo. El gobierno de Gildo Insfrán respondió por terceros: “Confirman alcohol y riña en La Primavera”, tituló a primera hora de ayer el portal del diario El Comercial de Formosa.

El medio desestimó la versión de Díaz con ese titular, un primer párrafo que sostiene el título (“Todos los testimonios, incluso de los mismos familiares de los jóvenes Qom de La Primavera Abelardo Díaz y Carlos Sosa, que fueron golpeados la madrugada del sábado, coinciden en señalar una gresca”) y varias citas del ministro de Gobierno, Jorge González. Al final se cita la fuente: Prensa de Gobierno. Hacia la noche, el portal dio tres párrafos para que Díaz haga su descargo.  

El hecho puntual del viernes fue denunciado y Díaz espera justicia, como espera justicia por el asesinato de Roberto López el 23 de noviembre de 2010, durante una represión de la Policía provincial, revindicada por González. También espera justicia por las muertes de Lila, de once meses y la abuela Celestina Jara, atropelladas por un gendarme el día de los derechos humanos y la democracia del año pasado.

Lo ni ni y el no

La comunidad esquiva la muerte. No hubo ni Corte Interamericana ni Corte Suprema ni Ministerio de Seguridad ni de Interior ni Secretaría de Derechos Humanos ni Inadi ni Madres Línea Fundadora ni Centro de Estudios Legales y Sociales ni Asamblea Permanente por los Derechos Humanos ni Amnistía Internacional ni Servicio de Paz y Justicia ni Relator de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas ni básicamente nada de todo a lo que apeló la comunidad para que se le devolviera una vida normal.

Desde que en 2010 se decidieron reclamar sus tierras ancestrales comenzó la cacería. Desde que en 2010 comenzó la cacería nunca fueron recibidos por la Presidenta. Díaz entendía que en la mandataria podía haber una llave para frenar los ataques. Hoy perdió esa esperanza.

Tras el ataque a su hijo el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda se contactó con el qarashe y “se solidarizó”.

“-¿Le volvió a pedir una reunión con Cristina Fernández?

-Ya no espero que me reciba la Presidenta, no tengo esperanza de eso porque sé que es muy aliada del gobernador. Sólo quiero que se cumplan las leyes que nos protegen.

-¿Qué le diría si pudiese hablar con ella?

-Que nos dejen de perseguir por pensar diferente, y que nos hagan sentir argentinos.”

País con buena gente

En un gesto destacable, la Presidenta recibió días atrás, durante dos horas a un joven, militante del Pro, atacado por ser homosexual. Los medios oficialistas dieron una amplia cobertura al tema, especialmente en televisión -por si hiciera falta-, el medio de mayor alcance. Félix Díaz, y varios de sus hermanos acamparon cinco meses en Buenos Aires esperando conversar con Cristina Fernández. Jamás le vieron la cara. No la escucharon. No los escuchó.

El domingo, el colectivo periodístico villero La Garganta Poderosa publicó una carta abierta a la Presidenta. Aquí algunos extractos.

Ante cualquier posible acusación de cooperar con el golpismo o la desestabilización aclaran: “Somos villeros, que vivimos acá, que no compramos dólares y que no marchamos el 18 A”.

Y luego denuncian: “En buena hora fueron descolgados esos asesinos que colgaban de la pared, pero todavía falta descolgar a los asesinos colgados de usted. Lejos del oportunismo, vivimos denunciando al macrismo. Y en esta impotencia toba (qom) que nos desborda, ni en pedo nos olvidamos lo que vivimos en el Borda. Justamente por eso, no podemos aceptar la naturalización del exceso, del abuso policial, de la violación sistemática a la diversidad cultural. 

Necesitamos una reacción, ni K, ni anti K: una reacción ya, un volantazo histórico en la conducción, del oficialismo y la oposición de estos pagos, que nos permita reconciliarnos con nuestros antepasados.

¿Usted llamó a Insfrán para preguntarle qué pasó el fin de semana? ¿Por qué no se expresa públicamente, como cuando nos pega la Metropolitana? Nuevamente, la víctima del silencio y la represión vuelve a ser la comunidad qom: ahora cagaron a palos a Abelardo Díaz y Omar Sosa, en otro capítulo de esa razia silenciosa que viene desangrando a Formosa”.

Invisibles

Aún resuenan las palabras de Díaz. “Ya no espero que me reciba la Presidenta”. El qarashe ha asumido la negación, el ser invisibles. Díaz y su comunidad ya no esperan, no pueden esperar, porque los están matando.

8 mayo 2013 at 7:57 PM Deja un comentario

1º de Mayo

Buen día de lucha a todos!

 

1 mayo 2013 at 8:55 PM Deja un comentario


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