Archive for mayo, 2010

ningun pibe nace chorro!!!!

Para no bajar la edad de imputabilidad

Referentes de organizaciones sociales y de derechos humanos, especialistas en infancia y diputados criticaron la ley de régimen penal juvenil, que tiene media sanción en el Senado. Reclamaron que no se baje la edad de imputabilidad.

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Los chicos tuvieron un lugar protagónico en el acto en el edificio anexo de la Cámara de Diputados.

“No a la baja de la edad de imputabilidad” fue la consigna unánime entre referentes de organizaciones sociales y de derechos humanos, especialistas en infancia y diputados que expusieron sus reparos a la ley de régimen penal juvenil aprobada en noviembre en el Senado. “¿Cuándo van a preguntarles a los chicos cuál es su seguridad?”, reclamó el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, durante la audiencia. Los expositores solicitaron que la baja de edad “no se esconda detrás de los derechos”, en referencia a los avances que contiene la norma, como las garantías procesales a los menores de edad, reconocidas por la legislación nacional e internacional en infancia. “Hay que adecuar la ley a las normativas de la protección integral (ley 26.061) para salir del paradigma tutelar, pero no tiene que ser por el camino de los institutos de menores. Estamos atrasados en todos los derechos de los niños y no podemos exigir que sólo se cumpla el derecho penal”, resumió la diputada Liliana Parada, vicepresidenta de la Comisión de Legislación Penal, donde el proyecto sería tratado a mediados de junio.

“El hambre es un crimen” y “Ningún pibe nace chorro” eran las frases inscriptas en las pecheras que llevaban puestas los niños, niñas y adolescentes que circulaban por la sala 1 del anexo de Diputados, minutos antes de que las cien personas atendieran a los oradores. Se encendieron los micrófonos y la palabra la tuvieron ellos: Yésica, Joaquín, Caty, Gabriela y Axel se turnaron para leer su “Carta abierta a los legisladores argentinos”.

“Nos resulta extraño y preocupante que nuestros legisladores se predispongan a discutir que es necesario meter presos a niños cada vez más chiquitos en vez de dar una respuesta amplia y definitiva para que todos los pibes de nuestro país tengan sus derechos garantizados”, leyó su párrafo Yésica.

Tras la palabra de apertura de los niños, el titular del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), Pérez Esquivel, señaló que “no puede penalizarse a los chicos cuando son víctimas de una sociedad injusta. Bajar la edad de imputabilidad significaría condenar la pobreza”. Además, el Premio Nobel se adelantó al tratamiento en comisión y solicitó una reunión con los diputados para que “escuchen la voz de los chicos”.

Ayer, en la sala de audiencias, los chicos presentes eran parte de decenas de organizaciones sociales con el respaldo de las Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Madres de Plaza de Mayo, el Foro por los Derechos de la Niñez de Buenos Aires, Casacidn, la CTA y la presencia de las legisladoras Margarita Stolbizer (Gen) y Graciela Iturraspe (Unidad Popular).

Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga (desaparecido el 31 de enero de 2009), puso como paradigma de la situación de los adolescentes con la ley penal a su hermano y recordó que “mucha gente justificó la desaparición de Luciano (la hipótesis de la responsabilidad policial es la más firme en la causa) porque tenía causas, pero nunca preguntó en qué condiciones vivía”.

Para entonces, los chicos ya se habían hecho cargo de la audiencia y eran ellos los que marcaban los tiempos de las intervenciones y pasaban el micrófono. El “no a la baja de la edad de imputabilidad” resonaba en cada intervención, por lo que el secretario de Derechos Humanos de la CTA, Ricardo Peidro, llamó a los diputados a “tomar conciencia” para “no hacerle el juego al altar de la derecha, que es la ‘mano dura’. Los chicos no están detrás de ningún de-sarmadero ni de ninguna red de narcotráfico”, ironizó Peidro.

El proyecto girado desde Senadores contempla como penalmente responsables a las personas de 14 o 15 años de edad que cometan un delito doloso con pena mínima de tres años y a los de 16 o 17 años que cometan delitos con pena mínima de dos años.

Entre los proyectos que a mediados de junio se tratarían en Diputados la regla general es el respeto a las garantías procesales y las medidas alternativas y ponen a la privación de la libertad como último recurso. Las diferencias están marcadas por las penas máximas consideradas y por la contemplación o no de la distinción de edad. Los proyectos firmados por Patricia Bullrich (Coalición Cívica) y Francisco de Narváez (Peronismo Federal) ponen las penas más altas de 15 y 9 años, respectivamente. Mientras que el presentado por Horacio Alcuaz (Gen) y Fernanda Gil Lozano (Coalición Cívica) no considera penalmente responsables a los menores de 16 años. Consultada por Página/12, Vilma Ibarra –firmante de otro de los proyectos en Diputados– indicó que en la actualidad “la edad mínima de imputabilidad es un eufemismo. La continuidad del paradigma tutelar (con la ley 22.278) permite que los jueces pongan presos a los chicos a cualquier edad, sin garantía de proceso, y hasta los pueden encerrar por su ‘condición material’, por ser pobres”.

Informe: Nahuel Lag.

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19 mayo 2010 at 3:32 PM Deja un comentario



Exiliados e imputables
10/05/10

Por Silvana Melo

(APe).- Sentado en el cordón de cualquier vereda del conurbano, se abraza las rodillas y asoma apenas los ojos desde la capucha del buzo azul oscuro. Mira al mundo con la misma desconfianza con que el mundo -desde el colectivo o desde el supermercado- lo mira a él. Lo han convertido en un animalito a la defensiva. Preparado para atacar después del zarpazo al que lo tienen acostumbrado sus catorce años de respirar esos aires negros.

Sabe que es blanco fácil para el calabozo por origen, no más. Ni idea tiene de que si la Cámara de Diputados firma alegremente lo que el Senado aprobó en noviembre del año pasado, el calabozo será legalizado y sin hendijas para el pataleo.

Tampoco sabe -porque nadie habla con él, porque no lo tienen en cuenta, porque los legisladores no saben cómo nació, cómo sobrevive, cómo es su no familia ni lo que se mete en los pulmones cuando siente que no se anima a nada- que se lo demoniza en la tele, que se lo condena en las fortalezas detrás de las rejas que los ciudadanos se construyen para defenderse de él. No sabe que están esperando desde hace meses un crimen resonante para colar la ley en Diputados, en medio de la verborragia histérica de estos tiempos, y ganar el aplauso porque se está haciendo la patria firme y justa del bicentenario. A costa de aquellos a los que se abandonó y se condenó desde el vientre, a costa de todos aquellos a quienes se suprime sistemáticamente porque la patria del bicentenario será para pocos y elegidos.

La abstracta opinión pública, sin rostro pero con fuerte palabra, la cadena mediática de reproducción de sangre y la burda política que responde a los estímulos ocasionales pero también a su convicción filosófica, esperan. Hay tanto niño criminal que la compulsión que apretó al Senado fue la balacera contra el ex futbolista Fernando Cáceres. Cinco meses después, sin embargo, Diputados todavía espera la próxima noticia estridente de pólvora que se le endilgue a un pibe para poner el grito en el cielo y levantar las manos con pretensiones de unanimidad. Y que finalmente se baje la edad de imputabilidad a 14 años y el alarido social aplaque los decibeles y la televisión se regocije y ya nadie deba tener miedo de que la pequeña negritud baje de las villas en bandadas a quedarse con los bienes y los males de los elegidos para este lado del mundo.

En 2010, la Argentina de las contradicciones bicentenarias pondrá en marcha el límite para el trabajo infantil en los 16 años. Pero se los podrá juzgar y encerrar a los 14. El mismo Estado que invisibiliza a seis millones y medio de chicos menores de 18 años sumidos en la pobreza -la mitad de ellos indigentes-, el mismo que dejó sin atención médica mínima al 47% de ellos, el mismo que permite con su ausencia la muerte de 25 diariamente por causas emparentadas con el hambre, el mismo que les quebró la familia, el que los hacina de a ocho en cuartos miserables, ese mismo se rasga las vestiduras ante el pibe que roba, que ataca, que transgrede como forma de supervivencia. Con las drogas en una invasión sin freno en los sectores más populares, como un puñal disciplinador que deshinibe para la muerte o mata por propia eficiencia. Todo huele a una oscura política de dilusión y barrido de residuos.
Durante el siglo de existencia de la Ley de Patronato se encerraba a los pibes en terribles ensayos de cárceles: el 90 por ciento estaban presos por pobres. Ese 90 por ciento quedó, en la provincia de Buenos Aires, a la buena de dios -es decir, de las organizaciones sociales a las que el Estado les paga las becas cuando el dinero logra esquivar las prioridades represivas o la férrea estructura de corrupción que todo lo resiste- y sólo se discute qué hacer con el pibe de 14 que comete un delito grave. No hay espacio ni políticas ni ojos ni reparo ni sopa caliente para el resto. Hasta que el horror los convierta en primera plana. Y siga dando vueltas con dramática eficiencia el engranaje que decide quiénes recibirán al futuro con palmas en una vereda soleada y quiénes, como él, que se abraza las rodillas en el cordón de una vereda del conurbano, lo verán pasar desde los ventanucos invisibles de un exilio de paco y estigma.

Fuentes de datos:

Diario Página 12, Infobae, UNICEF, Save de Children

y Agencia de Comunicación Rodolfo Walsh

14 mayo 2010 at 2:57 AM Deja un comentario

La niñez nómade: la otra metamorfosis
30/04/10

Por Alfredo Grande

“hay personas que hacen leña del árbol caído.
Hay otras que para hacer leña, primero tiran el árbol”.

(aforismo implicado)

El senado aprobó los artículos del régimen penal juvenil para chicos de 14 a 18 años
Los pibes tienen su propia ley penal
La norma establece una escala de sanciones alternativas para los adolescentes que cometen delitos, en la que la prisión es el “último recurso”. Se los juzgará a partir de los 14 años. En marzo lo tratará Diputados. El Senado dio media sanción al proyecto de ley de responsabilidad penal juvenil, al votar en particular todos sus artículos, y lo giró a Diputados donde a partir del 1º de marzo debatirán la sanción de la ley. El proyecto es polémico y reúne apoyos como resistencias. Por un lado puede considerarse de avanzada, porque organiza la escala de alternativas a la privación de libertad e instala como norma de cumplimiento obligatorio que la detención sea el último recurso. Pero nada indica que vaya a ser cumplida, ya que las leyes actuales y la Convención de los Derechos del Niño adoptada con rango constitucional ya lo impiden, y sin embargo no se cumplen. También resulta polémico el límite de edad al que se aplicará la ley, ya que incluye la franja desde los 14 años hasta los 16, límite actual para la sanción penal. Quienes sostienen el proyecto coinciden en que al incorporar la franja de 14 y 15 permitirán el blanqueo de las detenciones ilegales de chicos de esa edad que comete a diario la policía, lo que permitirá el control efectivo sobre esas detenciones. Quienes cuestionan el proyecto aseguran que en lugar de poner freno a las detenciones, se está autorizando la ilegalidad estatal y consideran que sería lo mismo que legalizar la tortura para mantener mayor control sobre ella. El proyecto aclara que “la libertad… es la regla. La privación de libertad durante el proceso tendrá carácter excepcional y será aplicada como medida de último recurso y por tiempo determinado, siendo éste el más breve posible”.
La Convención, en su artículo 37, inciso b, indica que “el encarcelamiento o la prisión de un niño se llevará a cabo tan sólo como medida de último recurso y durante el período más breve que proceda”; y en su artículo 40, incisos 3.b. y 4. propone la “aplicación de medidas alternativas a la internación en instituciones”.
(Diario Página/12 26/11/09)


(APe).- Los vientos de cola empujan  para que los pibes tengan una nueva ley penal propia. Casi tan dura como la tributaria, e intentado, al igual que ésta, lograr un nuevo avance en construir nueva cultura. Pero claro: cuando insemina el diablo, lo que se da a luz son demonios. La nueva cultura (tributaria o de responsabilidad penal) son nuevas vueltas de tuerca, y de paso, con varios remaches, de la cultura represora. A la que definimos como la hegemonía absoluta del mandato, la amenaza y el castigo contra las modestas rebeldías de los que se atreven a cuestionar a la cínica teoría del derrame. Forma perversa de la nunca concretada distribución de la riqueza, que termina con una versión posmo de la cada vez mayor distribución de la pobreza. Pero hablar de cultura represora nos permite gambetear la zancadilla jurídica y el patadón moral. O sea: no se trata de resolver el tema de la inseguridad. Se trata de demoler el paradigma de la inseguridad. La inseguridad es una entelequia, una forma de simplificación de una realidad densa y compleja, no apta para comunicadores y funcionarios de sangre tibia. Cuando un lejano ministro de varios imposibles, de profesión hipnotizador, habló del “costo social del ajuste”, obviamente pensó que era un costo social que los pobres de la tierra iban a pagar mansamente. Como clase media en cabina de peaje. No quiso pensar, o mejor dicho, se negó a pensar que ese costo social iba a ser capturado por la maquinaria mafiosa-policial-jurídica. Una metamorfosis monstruosa empezó a consumarse. El chiquilín de bachín pasó a ser el “junior” que disparó sin miramientos. O sea: que la máquina trituradora de vidas tenía en esos campos yermos de la infancia y adolescencia huérfana, el mejor ejército de reserva que alguna fuerza represiva pudiera soñar. El delirio de “pobres contra pobres” podía consumarse. Sembrar la discordia en la casa del hermano. El hambre, la falta de comida, la humillación permanente, la soledad, los maltratos, el frío, el calor, la sed, la violencia, todas circunstancias que agravan y potencian la metamorfosis necesaria para consolidar a la cultura represora. Dicho de otro modo: continuación del genocidio por otros medios. Algunos morirán, pero los que sobrevivan serán los más aptos. Para encubrir la desgarradora realidad, diremos que los niños están en situación de calle. Claro que también están en situación de subte, de mercado central, de abuso sexual, de maltrato, de consumo de drogas, de no consumo de comida… Son los nómades forzados, a los cuales el único sedentarismo que se les permite es el de los institutos o comisarías de encierro y de castigo.

Esta metamorfosis es producto directo de estas formas de las democracias ajustadas. Ajustadas a diversas formas de la impunidad financiera. Pero esa monstruosidad, que piadosamente denominan “pibes chorros”, debe ser sancionada. No sea que las honestas y mediocres mentalidades pequeño y mediano burguesas empiecen a sospechar que, lejos de ser un estado ausente, tiene una siniestra presencia. Alarmas, escándalos, comunicadores sociales que se espantan y piden mano dura, o algo duro al menos. “Mano dura sin tortura” como con su sonrisa de guasón aniquilador, pretendía Ruckauf. Vino mano dura con tortura, ya se sabe que nadie es perfecto. Los monstruos de mas de 14 años serán imputables….de su monstruosidad. Pero como la máquina es piadosa, llamará “responsabilidad penal”. O sea: culpa. Nada más pero, que nadie se engañe, nada menos. Culpa cultivada por la cultura represora, confesional o laica, para legitimar y legalizar el mandato, la amenaza y el castigo. Se los hacen penalmente responsables..O sea: se los declara culpables, por ahora desde los 14, de ser lo que son, de hacer lo que hacen, de vivir como viven, de matar como matan. De esa metamorfosis se tiene que hacer cargo una legión de saqueadores, de hordas que adulteran la vida, de plagas que intoxican las almas. Que quizá nunca fueron bellas, pero que tampoco tenían el destino de romper ningún espejo. El reduccionismo y el cinismo de resolver un problema causando muchos otros, no tiene ni siquiera el pudor de barrer bajo la alfombra. Ahora tiran todo directamente encima, y a eso lo llaman “basurales a cielo abierto”. Como cantaba la Bersuit: “los demócratas de mierda y los forros pacifistas” han convertido en basura imputable a nuestra niñez y a nuestra adolescencia. Han tirado el árbol y ahora, ellos si con total impunidad, harán leña.

10 mayo 2010 at 5:59 AM Deja un comentario


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